La fábrica de gas
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1907
A partir de 1885 el ayuntamiento de Santa Cruz se planteó de forma decidida la instalación del alumbrado público por medio del gas. La compañía inglesa Burrell, Wolfson and Co., cuyo representante en Tenerife era Enrique Wolfson, se constituyó en sociedad anónima con el nombre de "The Tenerife Gas and Coke Company", llegando a firmar un contrato con la corporación a finales de 1886. Funcionaron algunas farolas de gas en Santa Cruz, pero pocas, ya que en 1897 la ciudad apostó definitivamente por la electricidad. De todas formas, el gas no desapareció de Santa Cruz, ya que a principios del siglo XX se constituyó como el principal combustible para producir fuente de calor tanto en las cocinas de las casas particulares como en los talleres y fábricas.
El 18 de febrero de 1906, Carl Franck, en representación de la casa de Franke de Bremen, Alemania, solicitó al ayuntamiento de Santa Cruz la concesión administrativa del servicio público de gas. Se comprometió a fabricar y suministrar gas para calefacción, cocina y usos industriales, en beneficio de consumidores particulares. Además de instalar por las calles de la capital tuberías subterráneas de hierro fundido para conducir el gas, la empresa se propuso la construcción de una fábrica ubicada, por razones de seguridad e higiene, en las afueras de la ciudad, en lo que por aquel entonces se denominaba "Llano de los Molinos", que lindaba por el naciente con la calle de Regla o Camino de Lazareto. Zona donde hoy se encuentra la estación de guaguas.
La fábrica de gas quedó lista para su inauguración a finales de 1907. Se trataba de un conjunto de varias edificaciones: por un lado se contaba con los hornos y carboneras, espacio cuya planta adoptaba una forma de L, dividida en tres grandes naves rectangulares cubiertas dos de éstas con planchas de cinc ondulado y la otra por teja plana sobre entramado y armadura de hierro; por otro lado, se construyó una sala para albergar los aparatos y máquinas, cuya planta era análoga a la anterior con forjados en los pisos intermedios de hormigón sobre entramado metálico; y por último, se levantó una edificación destinada a viviendas y oficinas, de planta rectangular, con una superficie total de de 152 metros cuadrados, de los cuales 56 se hallaban edificados en una sola planta cubierta de azotea y el resto de dos alturas cubiertas de teja plana.
La fábrica estuvo en funcionamiento hasta 1975. A partir de aquí fue utilizada por UNELCO (Compañía Eléctrica de Canarias), empresa propietaria de la fábrica desde 1932, como depósito y almacén. En 1993 se procedió a su demolición, perdiéndose para siempre el único ejemplo de arquitectura industrial de este tipo existente en Canarias.
28.459142, -16.252435