La fábrica de la luz

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1896

El alumbrado eléctrico en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife fue inaugurado el 7 de noviembre de 1897. Fecha tardía si atendemos a que ya la luz eléctrica estaba funcionando en Santa Cruz de La Palma, pionera en Canarias en este campo, desde hacía cuatro años. El retraso de la entrada en funcionamiento del alumbrado eléctrico en la capital tinerfeña fue debido a que el ayuntamiento, durante las décadas anteriores, había apostado por otro tipo de iluminación pública: el alumbrado por medio del gas. 

La electricidad no era desconocida en Santa Cruz. Su primera aparición se produjo el 25 de mayo de 1881, cuando con motivo de unas fiestas conmemorativas de Calderón de la Barca, se había colocado un arco voltaico en el centro de la ciudad. Años más tarde, en la noche del 22 de abril de 1888, un grupo de aficionados realizaron en la calle del Norte (hoy Valentín Sanz)  una experiencia de alumbrado eléctrico, aprovechando como fuente de energía una máquina de vapor que pertenecía a un taller de carpintería cercano. La misma experiencia fue repetida la noche siguiente, cuando toda esa calle y los salones del Gabinete Instructivo fueron iluminados por medio de la electricidad, con motivo de la sesión pública conmemorativa de la muerte de Cervantes.

Debido al éxito y a los comentarios favorables, la idea del alumbrado eléctrico empezó a popularizarse, siendo recomendado por la Comisión de Obras Municipales, ante la oposición de la ya creada con Compañía de Gas. Tras dudas y polémica en la prensa, el 29 de febrero de 1896 se verificó la subasta del alumbrado eléctrico de la ciudad, que se adjudicó a Juan Martí y Balcells. El arrendatario se comprometió a instalar las 350 lámparas y 35 arcos voltaicos, en un plazo máximo de un año.

Inmediatamente, el 20 de julio de 1896, se comenzó la construcción del edificio encargado de acoger tanto la maquinaria como las oficinas de la nueva compañía. Su aspecto era el de una edificación de tipología ecléctica donde se combinaban los elementos decorativos con los propios destinados al funcionamiento como una fábrica. El solar donde se levantó era el que antiguamente había ocupado el matadero municipal, en el margen izquierdo de la desembocadura del barranco de Santos.

El alumbrado eléctrico fue una realidad la noche del 7 de noviembre de 1897. El primer cliente particular de la red fue el Casino de Tenerife, que inauguró su alumbrado con 200 lámparas encendidas por primera vez en un baile celebrado el 29 de noviembre.

La luz eléctrica cambió el aspecto de la ciudad por completo, primero en su centro neurálgico y luego, poco a poco, alcanzando zonas periféricas que habían quedado fuera en la primera fase de la operación. Fue un auténtico negocio para la Compañía Eléctrica de Tenerife, empresa que explotaba el alumbrado.

El viejo edificio que albergó la primera central eléctrica de la ciudad fue demolido bien avanzado el siglo XX, permaneciendo todavía hoy sin edificar el solar donde una vez se levantó, en la actual Avenida Marítima.

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