La magua
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Literatura · Subcategoría: Fragmentos literarios · Año: 1995 · Autores: José Rivero Vivas
José Rivero Vivas (San Andrés, Santa Cruz de Tenerife, 1934) es uno de los autores canarios más destacados, con más de un centenar de obras publicadas. Aunque es conocido como novelista, también ha cultivado otros géneros literarios como el teatro, la poesía, el ensayo, los relatos y los cuentos. Su obra ha sido reconocida internacionalmente. En su novela La magua, publicada en 1995, el protagonista Marcial es un canario que se debate entre su deseo de salir en busca de horizontes más amplios y la angustia que le produce dejar su amada isla. Así, un día, zarpó rumbo al Caribe en un transatlántico italiano, donde se coló de polizón; aunque, a la vista de Santa Cruz desde el mar, lo compungió de tal modo, que hubo de saltar a tierra y regresar en seguida a San Andrés para abrazarse a su madre. Estando fuera, sufre también por el ansia de volver, aunque le tortura la perspectiva del retorno. El libro está repleto de estampas de Santa Cruz, y de manera especial del pueblo costero de San Andrés.
«El pueblo era un entrelazado de calles con casas terreras de piedra y barro; hoy son verdaderas mansiones, con columnas de hormigón y piso sobre piso hasta donde otorga la autoridad municipal. La misma montaña, donde no había sino cuatro casas en los Barreros y algunas cocinas de cacharros para albergar animales, está edificada hasta casi la cima. Otro tanto ocurre por esos valles adentro. El número de habitantes se multiplica y la gente hurga sitio para guarecerse. Ahí está Suculún, con apenas veinte años, o más, y lo que ha crecido. Y la Pista, no digamos. Es la vida, que no se detiene [...]
[...] Un paseo frente al mar llamado la Playa, porque antes del progreso era la playa del pueblo, donde varaban los barcos y se echaban en tierra el pescado del chinchorro y de la traíña. Según los más viejos, la arena fue acarreada para construir los nuevos barrios de Santa Cruz, como el de Duggi y Salamanca, que las mulas se enterraban en esa calle y les costaba avanzar. Fíjense cómo sería, que esta cara de la montaña de San Roque, donde está la batería, era conocida como el arenal. Calcule cuánta arena se han llevado de este pueblo. Claro es que una poca han devuelto, aunque rubia, puesta en esa nueva playa que llaman las Teresitas.»
28.506683, -16.190421