La pequeña hija del Sol
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Literatura · Subcategoría: Fragmentos literarios · Año: 1870 · Autores: Julia P. Dabney
La escritora Julia P. Dabney publicó en 1896 la novela La pequeña hija del Sol en la que destaca, principalmente, la certera descripción que hace de la ciudad de Santa Cruz de alrededor de 1870.
Sabemos que Julia Parker Dabney (1850-1931) era descendiente de una familia de comerciantes de vinos y diplomáticos estadounidenses. Su abuelo se había traslado a Las Azores desde Boston a comienzos del siglo XIX por motivos profesionales. Desde ahí, años más tarde, en 1862, el padre de Julia se instaló junto a su familia en Santa Cruz de Tenerife, donde desempeñó el cargo de cónsul de EE.UU. durante veinte años. Su hija Julia pasó, en lo que en aquel entonces era la capital de Canarias, sus años de adolescencia y primera juventud antes de trasladarse a Boston, donde se dedicaría hasta su muerte a la vida literaria y artística. Sus años aquí fueron fructíferos a la hora de ambientar sus textos, como queda reflejado en su novela La pequeña hija del sol, en la que retrata, con un muy buen conocimiento tanto personajes como lugares del Santa Cruz de entonces. Es interesante la descripción que hace sobre el Barranco de Santos y las clases populares que lo habitaban:
"Por detrás de las casa sitas en el extremo de la calle de La Noria corre el Barranco de Santos. Según se acerca al mar, las paredes del barranco disminuyen de altura, y un gran puente de muchos arcos lo cruza, uniendo los dos distritos de la pequeña ciudad. Más arriba, donde el barranco era más profundo, sus paredes estaban repletas de cuevas; mitad naturales, mitad artificiales; donde encuentran refugio los que son demasiado pobres para pagarse una casa. El barranco es gratis; la toba no pide alquiler. En esos alojamientos a salvo de la humedad y no del todo incómodos se amontonan indiscriminadamente hombres, mujeres niños y perros flacos, que abandonan todos los días su residencia para trabajar o mendigar, y a los que vuelven para hacer fiesta o dormir por la noche. La planicie del barranco no es más que una extensión árida de cascajos, huesos blanqueados por el sol y desperdicios procedentes de las cuevas; pero a veces, cuando las lluvias tropicales se vierten desde los cielos, y los torrentes montañosos se desplazan hacia el océano, el barranco presenta el aspecto de un río tumultuoso".
28.465069, -16.255484