La Prensa

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1910

El periódico La Prensa, durante sus años de existencia (1910-1939), se convirtió por méritos propios y reconocimiento general en el paradigma periodístico de la Isla, siendo el antecedente del actual diario El Día.
Fue para su tiempo una publicación moderna y dinámica que recogía el relevo de aquel Diario de Tenerife que en esa segunda década del siglo XX ya languidecía.
El primer número de La Prensa salió a la calle el 15 de octubre de 1910 desde los talleres situados en la calle Valentín Sanz (antigua calle del Norte) número 15.
Su fundador fue el periodista y escritor Leoncio Rodríguez (1881-1955). De clara vocación republicana expresada en su subtítulo, el periódico contó en sus primeros números con cuatro páginas en las que se ofrecía casi exclusivamente contenidos locales.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, a las islas empezó a llegar un caudal informativo muy impactante del exterior, estando el público ansioso por conocer lo que pasaba en Europa, ganando concurrencia las tradicionales lecturas colectivas que se celebraban en ventas y barberías, a las que solían acudir los analfabetos. La Prensa pronto dejó clara su afinidad con la causa aliada, sabiendo combinar magistralmente sus simpatías con el rigor informativo. Fue de esta forma como rápidamente se convirtió en el periódico favorito de una audiencia heterogénea. En 1916 llegó a tener una tirada de 3.000 ejemplares.
Conforme avanzaba la década de 1920 el periódico supo prestar atención a los nuevos aires de la que por entonces se empezó a denominar "cultura de masas". Se incorporaron nuevos temas, ya no solo políticos, sino también culturales, deportivos y de entretenimiento. Se empleó por primera vez una rotativa y un fotograbado, incrementando en 1928 su páginas hasta las ocho, e incluyendo en ellas las primeras fotografías. A finales de esa década, La Prensa, dada su amplia difusión (5.000 ejemplares diarios), obtuvo grandes ingresos económicos por medio de la publicidad que albergaba en sus páginas, llegando a tener en plantilla a una veintena de asalariados. 
Con la llegada de la II República en abril de 1931, el periódico vivió una edad dorada, alcanzando los 7.000 ejemplares diarios. Pero tras el inicio de la Guerra Civil, Leoncio Rodríguez suspendió la edición en tanto en cuanto se restablecía el orden constitucional, cosa que nunca llegó a pasar.
El nuevo régimen franquista fusionó La Prensa (cuyo último número salió el 14 de febrero de 1939) con el órgano falangista Amanecer, para dar vida a un nuevo periódico, ahora denominado El Día, diario que sigue en circulación en nuestros días.

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