La Refinería
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura industrial · Año: 1930
La Refinería de Tenerife fue el mayor complejo industrial con el que contó la Isla a lo largo del siglo XX, y como tal, se erigió en un factor de desarrollo económico a nivel local de primera magnitud.
Inaugurada en 1930 por la sociedad "Compañía Española de Petróleos" (CEPSA), a lo largo de décadas dio trabajo a millares de canarios pertenecientes a todo el amplio espectro social: químicos, ingenieros, médicos, peritos industriales, contables, administrativos, especialistas, obreros cualificados, peones, etc; constituyéndose en un verdadero dinamizador de la economía.
En 1929 el gobierno de Primo de Rivera creó la sociedad CEPSA con la intención de hacerse cargo de la importación y refino de crudo, tomando la decisión de construir, por razones estratégicas, la primera refinería de petróleos de España en Santa Cruz de Tenerife. La elección del emplazamiento respondía a tres factores primordiales: terrenos con posibilidades de expansión, accesibilidad y cercanía a los puntos de descarga de crudos y embarque de productos procesados, y garantía de suministro de agua en cantidad suficiente para cubrir las necesidades que una industria de este tipo demandaba. Los terrenos elegidos estaban situados al sur de la población, a menos de un kilómetro del barrio del Cabo, con relativa cercanía al puerto y con posibilidad de futuras ampliaciones al ser un lugar, en ese momento, totalmente aislado.
El 19 de abril de 1930, el delegado de CEPSA solicitó al ayuntamiento presidido por García Sanabria la licencia para instalar el complejo industrial; se acompañaba los planos firmados por el arquitecto José Blasco. Los trabajos de construcción fueron acometidos en apenas ocho meses. La inauguración de la Refinería se realizó el 26 de noviembre de 1930.
A lo largo de su historia la Refinería fue aumentando su negocio y producción debido a la demanda de combustibles fósiles vitales para el funcionamiento de la sociedad del momento. De manera gradual fue ensanchando su perímetro. Se construyó el muelle de La Hondura para su uso exclusivo y se realizaron canalizaciones especiales para la conducción de agua, elemento muy importante para su funcionamiento.
A mediados de la década de 1970, el complejo había alcanzado una capacidad de refino de 173.000 barriles diarios, que permitían obtener, repartida entre cinco unidades de destilación: gasolina, nafta, queroseno, fuel oil, lube, gases, spray oil y asfalto. Llegó al puesto 14 de las 150 refinerías europeas del momento, con una capacidad del 15% de la producción española, suministrando productos petrolíferos no sólo al archipiélago canario sino también al mercado ibérico, africano y americano.
Años más tarde, ante la bajada de demanda de crudo, la actividad de la compañía fue decreciendo paulatinamente. En la década de 1980 la ciudad llegó, en su crecimiento hacia el sur, a rodear todas las instalaciones industriales. A partir de aquí comenzaron los problemas entre el Ayuntamiento y la Refinería; no sólo por el estancamiento del crecimiento urbano, sino también por una mayor preocupación por la seguridad ciudadana y ambiental.
En 1996 el complejo industrial fue objeto de una intervención paisajística de mejora y embellecimiento mediante el llamado Proyecto de Integración de la Refinería Cepsa en el paisaje urbano de Santa Cruz, realizado por el estudio de arquitectos Díaz-Llanos y Saavedra, en colaboración con el artista José Antonio García Álvarez. Depósitos de combustibles, estanques, chimeneas y demás artilugios industriales transmutaron su serio color gris metálico en alegres manchas de vivos colores.
En la última década del siglo pasado, la Refinería liberó terreno para la ciudad, posibilitando la construcción de una nueva zona de ensanche comercial y residencial, conocida como Cabo-Llanos.
En la actualidad el complejo industrial sigue ocupando una parcela considerable e importante para el futuro de Santa Cruz. Desde hace años ha sido motivo de debate en cuanto a su conservación, su posible traslado, o su desmonte definitivo.
En el año 2014 la Refinería suspendió de forma definitiva su actividad de refino de crudo, pasando a a realizar funciones de almacenaje y distribución.
El 31 de enero de 2022 el Gobierno de Canarias dio luz verde al desmantelamiento total del complejo industrial que trasladará una pequeña parte de sus almacenes al puerto de Granadilla. Las obras de desmontanje total de la Refinería de Santa Cruz se iniciaron el 23 de mayo de 2022. Se espera que los terrenos queden a disposición de la ciudad de forma definitiva en el año 2025.
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