Matilde Martín

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: 1897-1951

El barrio de Salamanca cuenta con una calle cuyo nombre honra a la cantante lírica de origen tinerfeño Matilde Martín, figura de gran importancia en su momento y hoy poco recordada. 
Eusebia Matilde Martín Hernández (Santa Cruz de Tenerife, 1897-1951) fue una magnífica soprano que mostró desde su infancia grandes dotes artísticos. Se inició en el arte del canto de la mano del barítono Néstor de la Torre y su debut con público se produjo en las fiestas de Mayo de 1916, con apenas diecinueve años. Tras obtener una beca del Ayuntamiento, Matilde Martín continuó sus estudios de canto y declamación con Ignacio Tabuyo, en Madrid. Tras finalizar su formación, participó en conciertos con figuras internacionales de la ópera como José Palet, Augusto Ordóñez y Graziella Pareto, aunque poco a poco se fue especializando en el mundo de la zarzuela. 
Tras quedarse muy joven viuda, a los dos años de matrimonio, en 1922 se animó a abrir una academia de canto en Santa Cruz y al año siguiente tomó la decisión de trasladarse a la capital del país para dedicarse profesionalmente a la interpretación. Allí, al poco de llegar, el compositor Amadeo Vives la contrató para el Teatro de Apolo. En el mítico coliseo de la calle de Alcalá debutó con las óperas Maruxa y Nelva, esta última estreno del compositor y director de orquesta tinerfeño Santiago Sabina. Al poco tiempo, es elegida para protagonizar el reestreno de Don Lucas del Cigarral en el Teatro de la Zarzuela, y para presentar Doña Francisquita en América en gira por los principales teatros de Argentina, Uruguay, Cuba, Perú y otros países. Actuó varias veces en el Teatro Guimerá de su ciudad natal y en el Pérez Galdós y Teatro Circo Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria, representado óperas y sainetes líricos. 
La “tinerfeña de la voz de oro”, como era conocida, poseía una voz de considerable extensión que le permitía asumir papeles tanto dramáticos como desenfadados. Las escasas grabaciones que dejó son suficiente testimonio para percibir su enorme calidad lírica y capacidad interpretativa que produjo la admiración de sus compañeros de profesión.  
Cuando en 1935 estrenó La Malquerida en Barcelona en el papel de Raimunda, compuesto para su voz por el maestro Penella, obtuvo enorme éxito y la felicitación del propio Jacinto Benavente (Premio Nobel de Literatura), autor de la obra de teatro que dio pie a la zarzuela homónima.
Matilde Martín ostentó el honor de haber sido contratada como primera figura en las dos únicas ocasiones en las que el teatro lírico español recibió apoyo estatal en la primera mitad del siglo pasado: a finales de los años veinte en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, con fabulosos espectáculos cuyo vestuario era incluso expuesto al público, y que estuvieron de gira por numerosas ciudades del país; y durante la Guerra Civil Española en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, donde interpretó numerosas funciones de ópera y zarzuela bajo la dirección artística del compositor Salvador Bacarisse y del escenógrafo Eugenio Casals. 
A finales de la década de los cuarenta, aquejada de una grave enfermedad, volvió a Santa Cruz donde abrió una academia de canto en su casa de la calle Imeldo Serís, colaborando hasta su muerte, acaecida en 1951, con la agrupación Masa Coral Tinerfeña.
La calle del barrio Salamanca que lleva su nombre luce una placa de bronce con su efigie donada en 1953 por la “Asociación Islas Canarias” de Buenos Aires.
 
 
 
 
 

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