Molino de gofio del barrio de la Salud

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura industrial · Año: 1943

El gofio, alimento canario por antonomasia, ya lo obtenían los aborígenes de estas islas triturando, con rudimentarias ruedas de molino y morteros de piedra basáltica, trigo, cebada, lentejas e incluso rizomas de helecho. Posteriormente, tras la Conquista, se incorporaron nuevos ingredientes como el centeno y el millo. El triturado pasó de aquellas piedras basálticas a los molinos de viento.
Ya en el siglo XX comienzan a instalarse molinos accionados con motores de combustión interna, de explosión y compresión diesel, concediéndose las primeras licencias en 1911 a Manuel Franchi y Felipe Rodríguez, en el barrio de El Toscal; en 1929 a Enrique Trujillo Santos, en Cuatro Torres; y en 1938 a José Fumero de la Rosa, en la Rambla de Pulido n.º 10; éste último ya accionado por motor eléctrico. 
A mediados del siglo XX conocemos la existencia en Santa Cruz de unos dieciséis molinos de gofio que funcionaban de manera artesanal; treinta años más tarde solo quedaba en activo cuatro. En la actualidad el del Barrio de la Salud es el único que perdura en el casco urbano.
El molino de Gofio La Salud se encuentra situado en una construcción con fachada curva edificada en la esquina de la avenida de Venezuela con la calle Princesa Guacimara, en la parte baja de este populoso barrio santacrucero. Fue fundado en 1943 por Celedonio Pérez, cuando se comenzaba a urbanizar esta zona hasta entonces dedicada al cultivo de plátanos y que poco a poco iba poblándose por personas de extracción humilde. Tras pasar los peores años de la posguerra, en 1955, la molienda pasó a manos de José García y su esposa, padres de los actuales propietarios.
En este molino se producen distintas variedades de gofio (trigo, millo, mezcla, cebada...). El proceso del grano viene determinado por su recepción, criba, tueste en el horno a diferentes temperaturas y, por último, tras el enfriado, la molturación en los dos molinos con los que cuenta la instalación. 
Atrás quedaron nombre como “Molienda La India”, que aromatizaba toda la zona de El Toscal donde se encontraba situada y otros establecimientos localizados por la recova. Hoy en el trama urbana de Santa Cruz solo contamos con esta molienda de La Salud que se enfrenta a los cambios de hábitos alimenticios, a las modas de productos “saludables” y las nuevas intolerancias. Pero, a pesar de todo, este establecimiento nos ofrece un magnífico producto local y tradicional, muy nutritivo, poco industrializado y que constituye una verdadera seña de identidad de toda Canarias.

28.46868, -16.27126