Narración de un viaje a Tenerife
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Literatura · Subcategoría: Fragmentos literarios · Año: 1837 · Autores: William Robert Wilde
William Robert Wilde (Kilkeevin, 1815-Dublín, 1876) fue un médico irlandés especializado en oftalmología y fundador del St. Mark's Ophtalmic Hospital en su pueblo natal. Su formación médica y su actividad facultativa no le impidieron apasionarse por la etnografía, investigando el folclore de Irlanda y los mitos célticos. Escribió varias obras de carácter técnico y, pese a su ardiente nacionalismo irlandés, fue nombrado oculista de la reina Victoria y caballero del Imperio Británico. Padre del gran poeta y comediógrafo Oscar Wilde, William Robert Wilde murió colmado de honores y distinciones.
Fue un viajero enérgico, activo e incansable con una curiosidad ilimitada por muchos y variados aspectos. En 1837 embarcó con destino a Madeira y Canarias, acompañando a uno de sus pacientes que padecía tuberculosis. Sus observaciones sobre Tenerife y sus habitantes demuestran una brillantez y una profunda perspicacia. Sus libro Narrative of a Voyage to Madeira, Tenerife and along Shores of Mediterranean, publicado en 1840, tuvo un fuerte impacto entre el público en general y entre los médicos ingleses en particular, al presentar la isla como un lugar ideal para la cura de los enfermos europeos, sobre todo los aquejados de patologías pulmonares. Una sección de dicho libro, el referido a su viaje a Tenerife, ha sido publicado de forma independiente en los últimos años. En él se narra la visita que realizó a Santa Cruz el 7 de noviembre de 1837. Es de destacar la ironía con la que el autor se expresa a la hora de definir a los marineros británicos que habían causado, en un acto de vandalismo tiempo atrás, daños y mutilaciones al conjunto del Triunfo de la Candelaria.
«La ciudad de Santa Cruz es limpia y la parte cercana al mar mucho más que Funchal; en el centro hay una plaza bonita, la Plaza de la Constitución. En ella está la célebre estatua de la Virgen, Nuestra Señora de Candelaria, de buena ejecución y de fino mármol de Carrara. Es conmemorativa de la conversión, en 1392, de los cuatro reyes guanches que están situados como soporte del pedestal, cada uno con un fémur en sus manos ¿Por qué? No lo pude averiguar. Sin embargo, sólo disfrutan de una nariz; las tres perdidas se pueden encontrar en la colección de curiosidades de nuestros guardiamarinas, quienes, como se podía esperar de esa gente, no podían dejar pasar la oportunidad de hacerse notar por su buen gusto, sentido y decoro.»
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