Naufragio del Flachat

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1898

Uno de los mayores desastres marítimos ocurridos en las costas de Canarias se produjo en febrero de 1898, cuando el buque de bandera francesa Flachat naufragó muy cerca de la punta de Anaga. De las ciento una personas que viajaban a bordo, entre tripulación y pasajeros, perdieron la vida en este trágico suceso setenta y siete. 
El Flachat era un gran barco para la época. Buque de 2.227 toneladas que constaba de tres palos con aparejo de bergantín-goleta y un motor con máquina alternativa de triple expansión que le imprimía una velocidad de 10 nudos. Tenía 90 m. de eslora, 11 m. de manga y 7,6 m. de calado. Fue construido en 1880 en los astilleros M. Pearce&Co, en Stockton, Liverpool. 
Propiedad de la Compagnie Générale Transatlantique, había zarpado del puerto de Marsella y tras haber realizado escala en Barcelona y Málaga, la noche del 15 de febrero de 1898 se aproximaba a las costas de Tenerife en búsqueda de la luz del faro de Anaga, que lo enfilaría hacia el puerto de Santa Cruz, próxima escala en su ruta hacia Venezuela, Colombia y Costa Rica. Pero la luz tan deseada del faro era casi imperceptible esa noche, ya que el Archipiélago sufría desde el día anterior un episodio extremo de calima que dificultaba enormemente la visibilidad. El buque, a ciegas, se acercó a tierra en las inmediaciones de Roque Bermejo. Un mar embravecido por el tiempo Sur lo lanzó contra la costa. La nave, sin poder de reacción, se partió en tres pedazos al chocar contra las rocas. 
Los pasajeros aterrorizados buscaron inmediatamente situarse en la proa pues, al encontrarse esta parte del barco afianzada en las rocas, se consideraba la más segura. En la popa, aferrados al mástil, varias personas fueron barridas de inmediato por un fuerte golpe de mar. Un marinero que tenía fama de buen nadador intentó llegar a tierra firme para desde allí atar un cabo y tratar de desembarcar a los que todavía permanecían en la cubierta; tres veces acometió la tarea y cuando parecía que iba a conseguirlo, una ola enorme lo estrelló contra los arrecifes desapareciendo inmediatamente bajo las furiosas aguas.
Al amanecer del día siguiente, los marineros del vapor Susu, barco de cabotaje de la compañía Elder & Dempster que hacía la ruta Santa Cruz de Tenerife-Garachico, al doblar la punta de Anaga, se toparon con la tragedia. Inmediatamente llegaron al lugar del naufragio, procediendo al rescate de un grupo de trece personas que se encontraban sujetas a un pequeño bote de madera semihundido. Los náufragos que aún permanecían en la proa del Flachat, la parte más cercana a la costa, no pudieron ser rescatados ya que una barrera de rocas impedía que la barca de salvamento se acercara. Se lanzaron varios salvavidas para que se aferraran a ellos, con la mala fortuna que, en ese momento, el palo mayor y la chimenea del Falchat se vinieron abajo y, en su caída, arrastraron a todos los que estaban allí aferrados.
El Susu al no poder hacer nada más volvió al puerto de Santa Cruz con los supervivientes. La ciudad, en plenos carnavales, se quedó impactada al conocer la tragedia. Autoridades, médicos y diverso personal sanitario, embarcaron sin demora hacia el lugar del naufragio, donde fueron rescatadas algunas personas más que había podido llegar a tierra por su propios medios y que ya estaban siendo atendidas por vecinos de Taganana y por el torrero del faro de Anaga. 
El balance final de la tragedia fue de setenta y siete muertos (cuarenta y tres pasajeros, treinta y cuatro tripulantes). Los cuerpos que se pudieron recuperar fueron enterrados en el cementerio de San Andrés. Sobrevivieron veinticuatro personas, algunas con heridas de consideración.
El naufragio dejó en las costas de Anaga no sólo muerte y destrucción, también diversas mercancías que iban en la bodega del barco. Hay que destacar el hallazgo en la costa de dos magníficas imágenes religiosas dentro de una caja de cinc: un Cristo Crucificado (Cristo del Naufragio), y una Inmaculada Concepción. Ambas actualmente son veneradas en la iglesia parroquial de Taganana.
 

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