Nuestra Señora de Begoña de Almáciga
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura religiosa · Año: 1948
La ermita de Almáciga fue erigida alrededor del año 1936 con el nombre de San Juan Bautista. Esta advocación cambió en 1950 a la de Nuestra Señora de Begoña, patrona de Vizcaya y, desde ese momento, también de Almáciga. Esto fue debido a una curiosa historia.
El 27 de agosto de 1948 unos treinta y cinco peregrinos vizcaínos de Acción Católica que se encontraban embarcados en ruta hacia las costas gallegas para visitar Santiago de Compostela, arrojaron al mar desde el vapor Aragón en el que viajaban, a la altura de cabo Villano (La Coruña), una botella lacrada en cuyo interior se depositaron un mensaje escrito y cinco estampas de la Virgen de Begoña.
En abril del año siguiente, casi ocho meses después, tres vecinos del caserío de Almáciga encontraron la botella en la orilla de la playa de la localidad, una de las más bellas del sector norte del macizo de Anaga. Los lugareños entregaron lo encontrado a la maestra del pueblo, quien tras darse cuenta de lo que portaba, escribió una carta que fue enviada a Martín del Valle, la persona que facilitó su dirección en uno de los documentos introducidos en la botella.
En Bilbao no dieron crédito a lo sucedido cuando recibieron la carta. ¿Cómo era posible que la botella a la deriva hubiera llegado a la costa norte de Tenerife? En un artículo del jesuita Andrés de Arístegui, publicado en La Gaceta del Norte, instaba a que una talla de la Virgen de Begoña, igual que la bilbaína, fuera enviada a Tenerife. Y así fue, la imagen llegó al puerto de Santa Cruz el 6 de mayo de 1950; ocho días después fue traslada también por mar y descargada en la playa del Roque de Las Bodegas.
Desde entonces la imagen quedó custodiada en la ermita de Almáciga y la Virgen de Begoña fue proclamada patrona del lugar. Allí permaneció hasta la primera década del siglo XXI, cuando se decidió construir una nueva iglesia a la entrada del caserío. Sin embargo, lo que parecía que iba a ser un solución rápida se complicó con el paso de los años, principalmente, por la falta de recursos económicos. Finalmente, la iglesia fue finalizada en 2019 y la imagen instalada ahí tras dos décadas de retraso. El templo se culminó gracias a las aportaciones particulares tanto de los pobladores del macizo de Anaga como de la Cofradía de Begoña de Bilbao.
Hoy Almáciga y la ciudad de Bilbao, gracias a esta curiosa historia, mantienen estrechos vínculos.
28.571, -16.1991