Plaza de la Candelaria
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: Siglo XVII
Este espacio fundamental de la ciudad se llamó antiguamente Plaza Real, o del Castillo Grande, o de La Pila, luego de la Constitución y después de la Candelaria, nombre con el que ha permanecido, haciendo olvidar los demás. En el plano de Torriani de finales del siglo XVI figura como un solar baldío y parece haber sido lugar predestinado para rebatos, alardes, concentraciones de tropas y demás necesidades militares del cercano castilo de San Cristóbal. En su perímetro, las casas sirvieron primero de bodegas y almacenes y luego se dedicaron a oficinas y despachos, con residencia de los propietarios. A finales del siglo XVIII todas sus casas tenían dos o tres pisos, lo que nos demuestra el auge de esta zona en este tiempo, dada su cercanía al puerto, principal centro de los negocios.
Desde principios del siglo XVII se establecieron en ella los principales exportadores y armadores. Familias de renombre como Pereira de Castro, Salazar, Castro Ayala, Miranda, Rodríguez Carta, Porlier, Casalón, Villalba, La Hanty, Montañez y del Campo; en el siglo siguiente también acogió a los comandantes militares y en el XIX el propio gobierno civil.
Fue centro de reuniones, manifestaciones, paseos, celebraciones festivas y religiosas y lugar donde se colocaban los edictos de las autoridades colgados dos carteleras, una situada en su lado más cercano al castillo de San Cristóbal y al mar, y otra en la parte superior de la plaza.
El ornato del lugar fue inexistente hasta 1706, cuando se colocó en su centro una pila de agua, de la cual nos queda solo una parte que ha sido situada en la parte superior del recinto, más o menos en donde en 1759 se hizo colocar una cruz de mármol bajo el encargo de Bartolomé Antonio Méndez Montañez. La cruz se encuentra en la actualidad en la Plaza de la Iglesia. Este mismo vecino, capitán de milicias, encargó por aquellas mismas fechas otro monumento, este de mucha mayor entidad, dedicado a la patrona de las Islas, titulado El Triunfo de la Candelaria, levantándose en la parte baja de la plaza, a la cual dio su nombre.
La plaza ha sufrido varias reformas en diferentes épocas. En 1860 el gobernador civil Joaquín Ravenet abordó la modificación de su rasante con el objetro de acercarla lo más horizontal posible. Este resultado se consiguió rebajando el suelo de la parte alta a la vez que rellenando su tramo inferior, hasta el monumento de la Candelaria inclusive. De este modo desapareció el gran e incómodo declive, aunque ahora el desnivel se encontraba entre su tramo inferior, frente al muelle y al castillo. En 1864 se colocaron unos 14 bancos de piedra con espaldares y brazos; y en 1889 se devolvió su altura correcta al monumento de la Candelaria, abriendo frente a él una escalinata que permitía a los peatones la comunicación directa con la plaza.
Durante el siglo XX el recinto ha sido objeto de nuevas reformas y el aspecto de los edificios fue variando a medida que avanzaban los años. Hoy solo permanece de las edificaciones originales el Palacio de Carta. Atrás han quedado las casas circundantes enlucidas con cal blanca y el conjunto de cafés con sus peñas, sus tertulias y su alboroto.
En 1986 se llevó a cabo la última gran reforma, peatonalizando la plaza y las vías próximas, acondicionando el mobiliario y la iluminación. Se planteó como un gran espacio abierto rectangular que marcaba sus usos a través de las líneas, variación de colores y tamaños que trasmitían los distintos materiales del pavimento; pero este se tuvo que sustituir por otro mucho más homogéneo en su diseño, a la vez que seguro para los viandantes.
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