Plaza de San Francisco

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: 1680

La plaza de San Francisco es un espacio urbano de Santa Cruz donde hoy se combina historia, religiosidad, cultura, paisaje, botánica, actividad comercial, de ocio y administrativa. El espacio debe su nombre a la parroquia que se encuentra en su flanco superior. La iglesia de San Francisco formó parte del antiguo convento de San Pedro Alcántara, fundado en 1677 y que luego, a comienzos del siglo XIX, por causa de la desamortización, pasó a manos municipales y albergó durante años las dependencias del ayuntamiento santacrucero. A comienzos del siglo XX el viejo edificio conventual fue derribado, conservándose nada más que su esbelta torre. En el solar resultante se levantó lo que hoy es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).
En el lado inferior de la plaza discurre la calle de San Francisco, conocida antiguamente como calle Real, o más popularmente, calle de los Balcones, por la cantidad de este tipo de elementos voladizos que existían. Fue vía donde se instalaron numerosos consulados y distintos negocios relacionados con la actividad portuaria. El empedrado que bordea la plaza es reminiscencia de los viejos adoquines con los que se realizó dicha calzada en 1780, y por la que deambularon caballos y mulas que tiraban de carros cargados con las mercancías destinadas a los comercios de la zona.  
En esta plaza que sirve de unión entre el centro urbano y el barrio de El Toscal, se localizan edificaciones de los siglos XVIII (Casa Regal, de 1702), algunas del siglo XIX (frente a la Audiencia) y otras con toques modernistas de principios del XX.
El interior de esta plaza ha sido aprovechado para que la ciudad rinda honores a algunos de sus próceres más destacados. En los trozos ajardinados centrales se erigen dos bustos: el del periodista y político, Patricio Estévanez Murphy (1850-1926); y el del doctor Santiago Beyro Martín (1859-1926), párroco de la iglesia de San Francisco e insigne orador. En el centro mismo del recinto se alza la figura tallada en bronce de José Murphy (1774-1841), político liberal que logró como diputado en Cortes que la ciudad se convirtiera en capital provincial de Canarias a partir de 1822.
El recinto cuenta también con cuatro espectaculares ejemplares centenarios de árboles del caucho (Ficus elastica), que con su enorme porte y sus raíces aéreas en forma de lianas, aportan una magnífica calidad ambiental.  
Este espacio urbano ha sido a lo largo de su historia escenario de manifestaciones religiosas, políticas, algaradas callejeras y lugar de residencia durante algunos meses (en un caserón que hoy no existe) de Enrique de Borbón-Dos Sicilias, después de ser desterrado en 1864 por decreto del gobierno que presidía Narváez, cuando se vio obligado al exilio por su participación en revueltas contra la monarquía encarnada en su propia prima Isabel II. Ya en el siglo XX, esta plaza fue escenario del asesinato por disparos del presidente de la antigua Audiencia Provincial, José Ramón Fernández Díaz, al regresar de noche a su casa el 9 de octubre de 1935.
Hoy en día el lugar es un bello y tranquilo espacio urbano, donde proliferan las terrazas de varios negocios de restauración.

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