Primer Hospital Militar
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1779 · Autores: Juan Güinther
Los primeros intentos serios por instalar en la ciudad un hospital militar se produjeron en 1771, cuando el comandante general Miguel López Fernández de Heredia alquiló dos casas ubicadas en la esquina de la calle de San Francisco con lo que hoy se conoce como callejón Bouza, lugares muy poco adecuados para la asistencia médica a los militares residentes en la localidad.
A finales del año de 1776 se adquirió un solar para construir el primer hospital militar en condiciones con el que contó Santa Cruz. Los terrenos estaban situados al borde de la carretera que subía a La Laguna, a las afueras de la ciudad de aquel entones, tal como mandaban las nuevas medidas higiénico-sanitarias promovidas por las ideas ilustradas.
Las obras fueron promovidas por el Marqués de Tabaloso, comandante general en ese momento y quedaron finalizadas en 1779. Los planos del edificio fueron elaborados por el capitán de infantería Juan Güinther y la dirección de los trabajos recayó en el maestro Domingo Sicilia. Su costo se elevó hasta 124.500 reales. Toda la madera empleada fue donada por el Cabildo.
El resultado fue un edificio amplio, pero mal acondicionado desde el punto de vista higiénico, careciendo su interior de luz natural y ventilación. Parece ser que la entrada era la única zona que presentaba buen aspecto, ya que contaba con un pequeño jardín que ocupaba el centro del primer cuerpo del edificio. Tenía cinco salas con capacidad para 92 camas, cuartos de baños, galerías donde circulaban los convalecientes y un establecimiento que funcionaba como farmacia. Aneja existía una pequeña capilla embellecida en su interior por un hermoso retablo donde se encontraba instalada la imagen de un Cristo de los Dolores y de la Agonía, hoy venerado en la iglesia del Pilar bajo el nombre de Cristo de la Misericordia. Junto al Hospital existía un cementerio de pequeñas dimensiones, cuyo primer enterramiento data del año 1803.
En la parte delantera de la edificación, rodeada de huertas y sembrados, se extendía un campo irregular que servía tanto para maniobras militares como, en días de fiestas señaladas, lugar de celebración de espectáculos de lucha canaria. Estos amplios terrenos se convertiría con el paso de los años en la Plaza de Weyler.
El hospital militar en su época de mayor esplendor llegó a contar con una capacidad para albergar a casi cien enfermos atendidos por un médico, un cirujano, un boticario, 12 sirvientes y un capellán. Además sumaba la figura de un contralor o funcionario encargado de examinar las cuentas y la legalidad de los gastos oficiales.
La vieja construcción del antiguo hospital militar desapareció en 1879, dando paso al actual edificio de Capitanía. Un año antes comenzaron las obras para levantar un nuevo hospital militar en un solar situado algo más al sur de donde estuvo, muy ceca del borde del barranco de Santos, en la calle que luego se denominaría Galcerán.
28.467555, -16.256254