Prisión de Fyffes
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1936
Prisión de Fyffes, Prisión militar Costa Sur, Salones de Fyffes o Faifes, por todos estos nombres fue conocido un recinto, hoy desaparecido, constituido por una serie de almacenes y empaquetados de plátanos y tomates que sirvió, durante la Guerra Civil y años de posguerra, como lugar de detención y campo de internamiento de numerosos prisioneros opuestos al bando franquista.
El centro de internamiento comenzó a funcionar en septiembre de 1936, cuando las instalaciones carcelarias ordinarias no pudieron dar a basto con la cantidad de detenciones realizadas por el bando sublevado.
Ubicada en lo que por aquel entonces eran las afueras de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en los terrenos hoy urbanizados de la parte baja de la Avenida de los Reyes Católicos, la prisión ocupaba tres grandes naves que habían pertenecido a la empresa inglesa Fyffes, dedicada al negocio frutero entre las islas Canarias y el Reino Unido. En esos almacenes se hacinaban los presos. Contaba también con dos celdas: una de castigo, y otra destinada a los condenados a la última pena, donde permanecían hasta el traslado para su ejecución. Poco tiempo después, se añadió un patio de unos cien metros cuadrados rodeado por una alambrada. Fue ahí se ubicaron los servicios y las duchas.
Las condiciones de vida en este lugar llegaron a ser muy duras. Las cubiertas de los salones eran de cinc, por lo que en verano provocaban un calor asfixiante y en invierno el interior era frío y húmedo. La alimentación era escasa, al igual que la higiene, debido al hacinamiento. A comienzos de 1937 se estima que el recinto llegó a albergar cerca de 1.300 prisioneros, cuando su máxima capacidad se había estimado en menos de la mitad.
Entre los meses de octubre de 1936 y febrero de 1937 se establecieron las condiciones más extremas y duras. Durante la noche los presos eran despertados bruscamente y se leían una serie de nombres de internos que eran apartados del grupo y sacados del recinto. De ellos no se volvía a saber nada; desaparecían, algunos asesinados y sus cuerpos arrojados al mar; otros ejecutados sin juicio en el Monte de la Esperanza o en Las Cañadas.
Finalizada la Guerra, las condiciones del presidio se fueron suavizando. A los presos que todavía permanecían allí poco a poco se les fue concediendo la libertad condicional, ingresando ahora los apresados en la zona republicana tras finalizar el conflicto. Éstos también abandonarían la prisión en años sucesivos, según la cuantía de la pena impuesta.
Fyffes dejó de funcionar como prisión militar para presos políticos en 1949. Hoy no queda nada de sus lúgubres instalaciones. Fueron derribadas en la década de los setenta.
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