Puente de El Cabo
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados
A pocos metros de la Iglesia de la Concepción transcurre el tramo final del barranco de Santos. Ahí se hizo desde los primeros tiempos un puente de madera, el primero con el que contó la población para facilitar el tránsito hacia el barrio de El Cabo y el camino de San Sebastián, único acceso hacia el interior de la isla. Fue el único paso de Santa Cruz que salvaba el barranco hasta la construcción, en 1754, del puente Zurita.
Este primer puente de El Cabo hubo de reponerse en numerosas ocasiones al resultar destruido por las periódicas avenidas del barranco. Fue en un principio apenas una pasarela peatonal. El paso de las cargas pesadas en carros o corsas se hacía vadeando el cauce del barranco, por el lugar que recibía el nombre de Camino de las Carretas.
Ya en el siglo XIX, en 1826, se realizó una obra de tres pilares de piedra y cal, reforzados en las esquinas con sillería, enlazado todo por medio de grandes troncos de pino que se trasladaron desde la zona de Vilaflor. Algo más tarde, en 1881, el arquitecto municipal Manuel de Cámara consideró oportuno dotar al puente de mayor luz y flecha para facilitar el paso de las aguas en las crecidas y evitar los frecuentes desbordamientos. Presentó una solución en la que la rasante del puente quedaba elevada sobre las calles de los extremos, obligando a construir rampas de acceso, solución que no gustó al Ayuntamiento, extendiéndose la polémica a la opinión pública. Se armó un gran revuelo que dio como resultado la dimisión del arquitecto.
En 1893 se montó un nuevo puente, esta vez de hierro, encargado a una fundición de Barcelona. Este puente existió hasta hace algunos años, pero a lo largo de su existencia tampoco resolvió los desbordamientos ocasionales cuando llovía de forma torrencial, dada su poca altura y el estrechamiento del cauce del barranco en este lugar. Recientemente ha sido sustituido por una nueva estructura de porte moderno.
Hasta los primeros años del siglo XX salvar el barranco por este puente era el único camino de rodadura que permitía la comunicación directa con el Hospital civil, los barrios de El Cabo, Los Llanos, Regla, Lazareto, el cementerio de San Rafael y San Roque y toda la zona sur de la población.
Aguas abajo del puente, antes de que las modernas vías e instalaciones portuarias desfiguraran el litoral, se formaba en las pleamares el que era conocido como Charco de la Casona, lugar de juegos y baños.
28.464118, -16.249418