Reserva Natural Integral de los Roques de Anaga

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Ocio · Subcategoría: Espacios verdes

La reserva natural se compone de dos roques aislados en frente de la costa noreste de la península de Anaga, merced a la acción erosiva marina que ha hecho retroceder la antigua línea de costa en más de un kilómetro y medio. Son dos pitones sálicos pertenecientes a la serie antigua del afloramiento de esta parte de la isla, constituidos principalmente por fonolitas.

El roque de Dentro o de Tierra, el más próximo a la línea costera actual, es de mayor tamaño, con 180 m de altura y una extensión de 7 hectáreas. Está conectado al macizo a través de un brazo semisumergido de tierra de unos 200 m de longitud y transitable únicamente durante la marea baja. El roque es bastante abrupto, localizándose en su cúspide un peñasco de paredes verticales conocido como La Pica.

El roque de Fuera es más pequeño, alcanzando algo más de 3 hectáreas de superficie. Su forma es alargada, con dos vértices, el Picacho y la Pica de Tierra, de unos 65 m de altura cada uno. En su vertiente oriental existe una ladera conocida como la Pedrera, debido al cúmulo caótico de rocas fragmentadas que la cubren. Este roque es también muy abrupto.

La fauna vertebrada de estos pitones es destacada por la presencia de varios endemismos. Algunos como el lagarto gigante del roque de Fuera (Galliota galloti insulanagae), tiene aquí su única población conocida. Entre la avifauna sobresalen valiosas poblaciones nidificantes de petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii) - la mejor de Canarias - , de paíño de Madeira (Oceanodroma castro) y de pardelas (Calonectris diomedea), entre otras.

La vegetación se compone de especies xerofíticas y halófilas. En la cima del roque de Tierra sobresale un espectacular bosque de dragos, de casi un centenar de ejemplares, y además hay indicios de la antigua presencia de un sabinar. De las 65 especies de flora vascular censadas en ambos islotes, destacan algunas formas raras, como una coregüela (Convolvulus fruticulosus), varios bejeques (Aeonium haworthii) y un corazoncillo amenazado (Lotus maculatus), del cual se conocen muy pocos ejemplares en el roque de Tierra. Esta última especie está estrictamente protegida por el convenio internacional de Berna.

Los roques han sido tradicionalmente objeto de visitas para mariscar y cazar pardelas, actividades actualmente prohibidas. También, el mar que los rodea, es una zona rica en pesca. 

Hay evidencias de presencia humana en períodos prehispánicos, según se desprende de los hallazgos en una cueva sepulcral situada en un lugar casi inaccesible de las paredes del roque de Tierra.

28.60368, -16.156695