Semáforo de Igueste de San Andrés o de La Atalaya
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura civil · Año: 1891
Este interesante edificio ubicado en la la cima de la última ladera de la cordillera de Anaga que divisamos desde Santa Cruz si miramos hacia el Norte, fue un importante emisor de noticias sobre la navegación que se acercaba al puerto de la ciudad. Las estaciones semafóricas marinas fueron establecimientos útiles a la hora de poner en contacto, por medio de variados códigos de señales (banderas, luces, telégrafo, etc.), a los buques en aproximación con las autoridades marítimas, casas consignatarias, o cualquier otra entidad portuaria.
El de Igueste de San Andrés, también conocido como de La Atalaya (al estar ubicado en un lugar cercano en el que existió una atalaya de vigilancia, de gran servicio en el pasado que avisaba de la presencia de flotas enemigas), fue propuesto por una Real Orden de 28 de marzo de 1884. El proyecto fue redactado por el ingeniero Juan León y Castillo y aprobado en Madrid por la Junta Consultiva de Obras Públicas el 29 de octubre de 1886. No solo se diseñó el edificio, sino que se consignaron instrucciones para elaborar un pequeño muelle al pie del acantilado, así como un serpenteante camino de servicio que salvara la escarpada pendiente hasta llegar a la edificación. Las obras comenzaron el 5 de julio de 1887 y finalizaron a principios de 1891.
La edificación cuenta con cuatro cuerpos diferentes: el primero, de fachada de tipología clásica rematada por un frontón, dispone de una planta rectangular en donde se encuentran despachos y oficinas, junto a las habitaciones destinadas al personal de servicio; el segundo, contiguo al anterior, cuenta con un corredor donde se localizan los almacenes; el tercero, presenta una gran sala octogonal rodeada de grandes vanos que dominan una amplia visión del mar y que servía de lugar de observación; por último, nos encontramos con una amplia terraza en cuyo centro se levanta un gran mástil, donde eran izadas las banderas destinadas a la comunicación tanto con los buques como con el puerto.
La entrada en servicio del Semáforo de Igueste en la última década del siglo XIX supuso un gran avance en los servicios portuarios de Santa Cruz. El puerto quedaba avisado con bastantes horas de antelación de la llegada de los buques que venían en su búsqueda. A medida que las comunicaciones fueron avanzando, primero con el telégrafo y más tarde con la radio, el semáforo quedó obsoleto, y poco a poco empezó su lento deterioro. Hoy en día su estado es lamentable, amenazando ruina.
28.523304, -16.145448