Taganana

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: C. 1500

Taganana es una entidad de población situada en el valle homónimo de la vertiente septentrional del macizo de Anaga, a 24 kilómetros del centro de la capital, a la cual pertenece administrativamente. Pero no siempre fue así; Taganana, que es uno de los núcleos de población más antiguos de la isla, tuvo independencia administrativa hasta el siglo XIX.
Hoy se consolida como uno de los lugares con mayor encanto con los que cuenta Tenerife, gracias tanto a su maravilloso entorno natural como a su interesante pasado histórico.
El origen de su núcleo poblacional se encuentra en los repartimientos de tierras (datas) realizados por el conquistador Alonso Fernández de Lugo tras finalizar la conquista de la isla. En 1501 se otorgó propiedad en este valle a un grupo de personas procedentes de Fuerteventura y Lanzarote que ya llevaban varios años residiendo en este lugar. Eran colonos asentados con sus mujeres, hijos y bienes, que habían convertido unas tierras de difícil orografía en cultivables, construyendo acequias para aprovechar la abundancia de agua, edificando casas y trazados de caminos. Inmediatamente el lugar se hizo próspero debido principalmente al cultivo de la caña de azúcar y a su refino por medio de los ingenios. En 1506 ya estaba funcionando uno de estos ingenios en la zona conocida como Portugal, quizás llamada así porque su constructor, Diego Sardina y la mayoría de los trabajadores especializados en las tareas de la producción del azúcar, eran de origen portugués. 
En 1507 el lugar ya aparece con el nombre de Santa María de las Nieves, con parroquia propia y con un alcalde pedáneo. En este momento Taganana era uno de los lugares más prósperos de la isla debido al tráfico del azúcar (muy apreciada en los mercados europeos), y mucho más activo económicamente hablando que Santa Cruz, que por aquel entonces no era más que un simple pueblo de pescadores y el embarcadero de La Laguna.
Paralelamente a la producción del azúcar, se hizo necesario trazar vías eficientes y seguras para el acarreo del producto. Se realizaron anchos caminos para carretas y bestias que conectaban el caserío con la costa. Desde las cercanas playas de Tachero y de El Roque se embarcaba la mercancía en los navíos que se dirigían hacia los principales mercados europeos de la península o de Flandes. 
Durante el siglo XVII, tras no poder competir con el azúcar producido en América, la zona se especializó en el cultivo de la vid y en la exportación de madera extraída de los frondosos bosques cercanos. En las zonas de medianías se combinaba la producción cerealística con el pastoreo, actividad que siguió la tradición de los aborígenes. 
En el siglo XIX el ayuntamiento de Taganana pidió su agregación, ya fuera a La Laguna o Santa Cruz. En Santa Cruz se consideró que la incorporación de aquel pueblo lejano era útil porque de todos modos pertenecía ya al mismo partido judicial y, por otra parte, lindaba con el monte de Aguirre, circunstancia que permitía cuidar mejor los manantiales que surtían a la ciudad capitalina. La agregación se produjo, en primera instancia en 1850; pero no todo el mundo en Taganana estaba de acuerdo y en 1871, aprovechando la confusión política y administrativa del país en ese momento, volvió a segregarse. Por fin, y de manera definitiva, el caserío quedó unido administrativamente a Santa Cruz en 1878. Una zona tan aislada necesitaba servicios básicos (cementerio, puentes, conducción de agua, escuelas, etc.) que solo administraciones más grandes podían satisfacer.
El gran problema secular de Taganana fue la comunicación con el exterior. Su ubicación en un valle profundo, con importantes desniveles, mantenía al pueblo aislado y en una situación económica caracterizada por el autoabastecimiento. Su aislamiento fue una realidad durante bastante tiempo. Todo cambió cuando se finalizó, en los últimos años sesenta del siglo XX, la carretera que subiendo por el valle de San Andrés atraviesa la montaña por medio de un túnel, haciendo posible la conexión definitiva con Santa Cruz y con el  resto de la isla.
Hoy en día Taganana se ha convertido en un interesante centro de interés turístico, donde se combina la belleza de su entorno natural con un rico patrimonio etnográfico. 

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