Velódromo
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1899
Durante la década final del siglo XIX el ciclismo, como otros muchos deportes y pasatiempos introducidos en Canarias por la numerosa colonia inglesa asentada en las islas, caló entre la sociedad pudiente del Santa Cruz de aquel entonces.
Pronto comenzaron a importarse las primeras bicicletas Rudge, Wedge & Co. Limited o Humer, marca esta última de la que Manuel León, gerente del club "Veloz Sport", fue el primer representante y vendedor de bicicletas de Tenerife. Eran artículos caros y exclusivos que comenzaron a ser cotidianos para una burguesía urbana que paseaba en ellas como símbolo de prestigio, a pesar que el terreno de Santa Cruz, casi todo él en cuesta y empinado, no era el más apropiado para la nueva distracción.
En 1896 encontramos noticias que recogen las primeras competiciones ciclísticas en Santa Cruz, con carreras y demostraciones de habilidades. En mayo del año siguiente se celebró un concurso internacional de ciclismo que se desarrolló a lo largo de cinco kilómetros en la carretera de Santa Cruz a San Andrés, tardando el ganador 15 minutos en completar la prueba.
Fue la sociedad Sport Club de Tenerife, presidida por Arturo Ballester, la que empezó a buscar en el verano de 1897 un lugar adecuado para elaborar un velódromo en condiciones que pudiera acoger competiciones regladas. Los terrenos los encontraron al borde del paseo de los Coches, en un solar que quedaba bajo su rasante y que hoy forma parte del actual Parque García Sanabria.
El “Velodrom”, como así se denominó, fue inaugurado el 5 de febrero de 1899 con varias competiciones ciclísticas, prácticas de esgrima y un concurso de tiro pichón. Por las noticias de la prensa del día siguiente fue todo un espectáculo con gran asistencia de público.
El recinto, con su pista de 250 metros de longitud de cuerda, estuvo funcionando algo más de una década, ya que antes del estallido de la I Guerra Mundial el solar donde se asentaba fue comprado por la Sociedad de Edificaciones y acondicionado como depósito de materiales de construcción. Esto no fue óbice para que la afición a las bicicletas y al mundo del ciclismo en la ciudad siguiera aumentado de forma exponencial con el paso del tiempo.
28.473531, -16.253707