Colegio de la Compañía

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura religiosa · Año: 1696

El colegio de los jesuitas ocupó una casona de la segunda mitad del siglo XVII, que le fue donada en 1696 por el inquisidor Andrés Romero para el desarrollo de su labor docente. El edificio tiene fachada principal a la calle que con el tiempo tomó su nombre, la calle del Colegio (la que hoy lleva el nombre del Dr. Chil). En ella destaca la antigua portada, compuesta de paramento de piedra sillar que culmina en frontón triangular, partido al centro, en donde emerge el relieve labrado de una flor. Sendos jarrones ornamentan sus vértices laterales, mientras que en lo alto puede verse el blasón del donante. Ostenta, además, un breve balcón de entrelazos, típico en la arquitectura señorial de Las Palmas, y un conjunto de ocho pétreas gárgolas de cañón.

En el interior, el patio ofrece especial interés. Es de planta cuadrangular y está rodeado de un artístico conjunto de columnas de capitel corintio, apoyadas en plintos. Bajo arco de entrada, una escalera de piedra, de dos tramos, conduce a la galería superior. Está cubierta por un bello artesonado, resaltado por mocárabes.

En los primeros decenios del siglo XVIII, la Compañía de Jesús fue ampliando las dependencias del centro, con la adquisición de varios inmuebles colindantes. En uno de ellos, junto a la iglesia, se situó la entrada principal del Colegio, resaltada por una notable portada de cantería, coronada por sobresaliente frontón curvo, partido en su centro para situar el escudo de la Corona, tallado en piedra. La puerta da acceso a un patio en el que se disponían arcadas labradas en cantería, sustentadas en sobrios pilares hexagonales.

El complejo jesuítico extiende un segundo frontis por la calle de los Canónigos (actual López Botas), paralela, por el sur, con la calle del Colegio. En esta parte se encuentra un notable patio, que ofrece el carácter de un claustro representativo de la arquitectura tradicional de Las Palmas. El patio, cuadrado, es de dos alturas recorridas en el nivel superior por galerías abiertas en los cuatro lados. Los corredores presentan barandillas con antepechos de balaustres torneados, sostenidas por once pies derechos de fuste estriado en su tramo inferior y coronados por dobles zapatas abarrocadas. En el nivel del patio se accede a las distintas dependencias a través de una serie de puertas adinteladas. La escalera, de piedra, tiene entrada bajo arco. A su vez, en las galerías se alternan 18 pies derechos que soportan los techos y cornisas de madera. Posiblemente, en el siglo XIX se le añadió un tercer nivel, que una adecuada restauración debería eliminar. La portada por la calle López Botas ofrece frontón partido, con una concha en su centro, propia de las construcciones de la Compañía. Además de la iglesia, las portadas del edificio jesuítico representan la presencia del barroco en la arquitectura de la ciudad que, significativamente, es muy escasa.

Hemos de añadir una última edificación propia de la sede de la Compañía en las Palmas: la situada al naciente de la iglesia, que compone una pequeña casa de dos plantas cuya fachada de huecos asimétricos posee dos pequeños balcones de entrelazos. Es la única residencia que conserva actualmente la Compañía de Jesús de lo que fue su histórico conjunto docente y religioso. No obstante, en el siglo XX los jesuitas establecieron un nuevo centro de enseñanza en otro lugar del mismo barrio de Vegueta.

28.099697, -15.414416