Ermita de Nuestra Señora de la Encarnación de Tenoya

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura religiosa · Año: S. XVIII

El templo se encuentra situado en un altozano sobre el borde del barranco de Tenoya, en un cruce del antiguo camino real que durante siglos fue la única vía terrestre que comunicaba Las Palmas con los diversos e importantes centros agrícolas del norte de la Isla.
La primera referencia que se tiene de un lugar de culto en este zona es el establecimiento de un pequeño oratorio, del que hoy nada queda, bajo la advocación de la Virgen de la Gracia, levantado tras la batalla entre aborígenes y castellanos en la que moriría el caudillo aborigen Doramas en 1480.
Tenoya, tras la finalización de la Conquista, gracias a su abundante agua y sus buenas condiciones, se convierte en un próspero centro dedicado al cultivo de la caña de azúcar. Aquí se instala un importante ingenio azucarero y en torno a él un pequeño núcleo poblacional. Para atender las demandas religiosas se estableció, en la segunda mitad del siglo XVI, una ermita que en un primer momento estuvo bajo la advocación de San Pedro. Así se mantuvo durante aproximadamente un siglo, hasta que en 1695 un terrateniente local donó una imagen de Nuestra Señora de la Encarnación, por lo que a partir de ese momento el pequeño templo cambió su nombre. 
Se sabe que sobre 1701 la ermita comienza un proceso de reforma. Se reparan techos, paredes y años más tarde se amplía hasta la puerta lateral del actual edificio. La construcción toma la forma que hoy podemos apreciar sobre 1820, cuando es ampliada y de nuevo reformada. 
La ermita de Nuestra Señora de la Encarnación es una edificación de planta rectangular de una sola nave, con techumbre de par-hilera atirantada a dos aguas, con el presbiterio a tres aguas y más alto para dejar entrar la luz cenital. Cuenta con un cuerpo posterior con cubierta plana sobre estructura de madera, donde hoy se ubica la sacristía. Aquí encontramos los elementos más antiguos del edifico, como son la cantería labrada de la ventana y de la puerta. La fachada delantera es de paramento blanco con puerta de acceso de arco rebajado y enmarcada en cantería, al igual que las pilastras que refuerzan las esquinas, coronadas por macetones. Sobre la  cornisa se levanta un hastial de laterales curvos que sostiene la espadaña, también de cantería, en la que abren dos huecos de arco de medio punto. 
Su estado de conservación es bueno al haber sido objeto, no hace mucho, de una intervención de mantenimiento por parte del Cabildo insular.

28.118747, -15.491352