Batería de San Andrés

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1940

La II Guerra Mundial representó un periodo de inminente peligro de invasión para las Islas Canarias, ya que los contendientes veían al Archipiélago como una importante base para sus maniobras navales en el Atlántico. Ante este hecho, se reforzaron las defensas a lo largo de las costas de las Islas. 
En junio de 1940 se comenzó a artillar una nueva batería costera en el alto de la Montaña de San Roque, cercana al caserío costero de San Andrés, en una localización que es un verdadero balcón natural sobre la playa de Las Teresitas. 
El complejo defensivo se constituyó por medio del establecimiento de diferentes elementos constructivos elevados de forma lineal con respecto a la línea costera. Hacia el sur se ubicaba uno de los dos cañones Vickers 152,4/50, seguido hacia el norte por varias instalaciones para los repuestos de proyectiles y artificios. Mas allá, se encontraba una sala de máquinas, y luego el segundo cañón (ambas piezas procedían del antiguo crucero Galicia); por último, el  puesto del capitán de la unidad. A estos elementos habría que añadirse la trinchera y los pozos de tiradores, junto con los nidos de ametralladoras y un búnker en la cima de la otra ladera de la montaña que cierra el valle de San Andrés. Todo ello comprendía la defensa principal de esta parte de la isla.
La batería de San Andrés llegó a contar con una plantilla de cerca de setenta militares;, pero, poco a poco, su función fue perdiendo peso y en 1995, tras más de medio siglo prestando servicios, fue desartillada y desmantelada. 
Uno de los cañones con los que contó se encuentra en la actualidad en el Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias, en los jardines del Cuartel de Almeyda; la otra pieza, en este caso el tubo del cañón, se trasladó en 2006 al barrio de Santa Bárbara en el municipio de Icod de los Vinos.

28.50672, -16.19005