Ermita de Los Remedios
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1516
La historia de esta vieja ermita, hoy desaparecida, comienza en una fecha tan temprana como 1499, cuando el gobernador de Canaria, Lope Sánchez de Valenzuela, en señal de reconocimiento a la Virgen por haberle librado del cautiverio al que estuvo sometido por parte de piratas berberiscos, se propuso levantar una ermita en un solar de su propiedad, localizado en un alto del margen izquierdo del barranco del Guiniguada.
Muerto el gobernador, fue Juan de Porras y Sosa, tesorero y canónigo de la Catedral, el que inició las obras del pequeño templo, aunque quien finalizó su capilla mayor sobre 1515 fue el acaudalado vecino Alonso de la Rosa.
La ermita constaba de una sola nave con techumbre de artesonado mudéjar y con dos portadas; la principal miraba a una pequeña plaza; la secundaria encaraba el borde del barranco.
A mediados del siglo XVI, para salvar el gran desnivel del lugar donde se ubicaba, se ordenó por parte del nuevo gobernador Zurbarán, la realización de unas gradas para dar acceso tanto a la plaza, que ahora servía de pequeño mercado, como a la ermita. Inmediatamente después, el recinto de Los Remedios fue embellecido con variados ornamentos; tal fue el caso de cinco hermosos tapices que sirvieron de adorno para las festividades más relevantes.
La ermita fue totalmente destruida en el ataque de los holandeses a la ciudad de finales del siglo XVI. Hubo que esperar hasta aproximadamente el año 1650 para su reconstrucción. A partir de ese momento, se añadió una sacristía y en la capilla mayor se instaló un altar dedicado a San Nicolás de Bari.
Ya a finales del siglo XVIII, tras haber sido lugar de gran devoción y rogativas, la ermita comenzó a amenazar ruina, por lo que en marzo de 1836 fue derruida para dar paso a los nuevos planes urbanísticos en esta importante zona de la ciudad.
28.10275, -15.41472