Ermita de Nuestra Señora de La Luz

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1478

Esta ermita estuvo ubicada en el solar que hoy ocupa la parroquia de Nuestra Señora de la Luz del barrio de La Isleta. El recinto religioso original parece que fue fundado nada más desembarcar las tropas castellanas capitaneadas por Juan Rejón a mediados de 1478. Esta edificación tuvo que ser muy elemental, dado las características originales del terreno arenoso. En su interior, posiblemente, se instaló alguna pequeña imagen de la Virgen de Gracia o de La Luz venida con los conquistadores.
Desconocemos cuanto tiempo estuvo en pie esta pequeña construcción, pero sí sabemos con certeza que en 1552 ya existía una ermita sólidamente construida en La Isleta, ligada a la vida cotidiana del aledaño castillo de La Luz. Esta ermita fue totalmente quemada y arrasada por los holandeses comandados por Van Der Doez, después de haber saqueado Las Palmas de Gran Canaria en 1599.
Durante el siglo XVII la ermita de la Luz fue de nuevo acondicionada y sirvió para los enterramientos de la escasa población que habitaba en sus cercanías, donde se había establecido un mesón, algunos guardas de puerto y también un pequeño número de ocasionales pescadores y recolectores de la orchilla que abundaba en los cercanos arrecifes.
En 1755 la ermita fue de nuevo arruinada a consecuencia de los efectos ocasionados por el terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de dicho año. Un maremoto se dejó sentir en estos parajes de forma que “… se vio entrar el mar e inundar la ermita que allí había de Nuestra Señora de la Luz, y habiéndose retirado como un tiro de pistola dentro de su antiguo límite, descubrió el casco de un navío, de cuyo naufragio no hay memoria, y dejó la ermita llena de pescado”. 
Rápidamente la ermita fue reparada y en 1791 se solicitó su ampliación. Años más tarde, su mayordomo y alcaide del castillo de La Luz, José Arboniés, encargó al escultor Luján Pérez una talla para el recinto. Finalizada en 1796, la imagen de la Virgen de La Luz, realizada en madera de cedro policromada, fue instalada en la ermita. Hoy se encuentra custodiada en la actual parroquia y ostenta el patronazgo general sobre el puerto a quién da su nombre, además de ser nombrada alcaldesa mayor perpetua de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
Desde mediados del siglo XIX la ermita pasó a depender de la parroquia de San Bernardo. Su  apogeo decimonónico se dejó notar en las fiestas conocidas con el nombre de “La Naval”, celebradas cada segundo sábado de octubre. El cronista oficial Domingo J. Navarro, en su obra Recuerdos de un Noventón, narra como eran estos festejos: ”Aquel desierto arenoso[…] se convertía en una población de ventorrillos y tiendas de campaña para alojar y dar de comer a casi toda la isla que en romería se agolpaba en aquellas playas, en cumplimiento de sus promesas. El resplendor de la ermita profusamente iluminada, las hogueras de la plaza, faroles de los ventorrillos […], los libres sonidos de timples y guitarras, bailes improvisados […] formaban una suma fantástica que era imposible describir.”
A finales del siglo XIX la población de La Isleta y del Puerto comenzó a incrementarse a pasos agigantados debido al auge portuario. La ermita se quedó pequeña para el culto, dejando paso a la nueva parroquia de Nuestra Señora de La Luz, cuyo templo comenzó a erigirse en 1906. Todavía en 1912, en plena construcción del templo, la antigua ermita permanecía en pie dentro del nuevo recinto. 

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