Convento de Santa Clara
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria
El monasterio de monjas clarisas de San Bernardino de Siena fue bendecido en 1664. Con el de San Agustín, fue el último de los seis conventos que tuvo la ciudad. Ocupó una amplia edificación, situada frente al convento de San Francisco. Tenía tres fachadas, dispuestas hacia la plazuela de este último nombre y hacia las calles de Santa Clara y de los Remedios. Su iglesia poseía artística portada labrada en cantería. Las altas y prolongadas tapias del monasterio corrían a lo largo de la calle de Santa Clara, así como por un tramo de la de los Remedios. Se disponía en dos grandes claustros, con galerías tradicionales en madera, protegidas por cubierta de tejas. Uno de sus cuerpos estaba coronado por un ajimez, balcón elevado o mirador cerrado por celosías. Su clausura acogía a cincuenta monjas.
En general, los conventos de Las Palmas obedecían a un género de edificación tradicional, dentro de lo que calificamos como arquitectura popular, levantada sobre mampuesto, con utilización de la madera, la piedra y la teja. Sin embargo, sus portadas principales y las de sus templos reflejaban elementos artísticos en la composición y el labrado de la piedra. En el interior destacaban sus bellos patios rodeados de galerías de madera tallada, semejantes a las que todavía podemos contemplar en el Claustro de los Naranjos y en uno de los patios del antiguo Colegio de la Compañía. Es un género de edificios monásticos que se ha conservado en otras villas isleñas, como La Laguna, Garachico, Santa Cruz de La Palma y en muchas ciudades iberoamericanas.
El convento de Santa Clara sufrió un incendio en el año 1719, reedificándose en poco tiempo, con nuevos claustros, celdas, iglesia y sacristía, así como enfermería, granero y otros servicios. En tal ocasión se talló un nuevo retablo para la iglesia, en el que se veneraron imágenes encargadas a los talleres de Sevilla: en la hornacina central, una imagen de Ntra. Sra. de la Concepción; en el lado del Evangelio la imagen de San Bernardino de Siena, bajo cuya advocación estuvo el convento, y en el lado de la Epístola, Santa Clara. Al realizarse la reconstrucción, junto a su costado oriental quedó abierto un callejón que llevaba hasta la calle Malteses (la calle nueva del Pilar del Perro), quedando así el monasterio exento en sus cuatro fachadas. La única estampa que conocemos de este convento, aparte la recogida en el plano de Castillo, es la del alzado de una de sus fachadas, tal como figura en el plano de Pereira Pacheco (1833), en la que pueden observarse su portada y el mirador cerrado en ajimez. Afectado por la desamortización, el covento de Santa Clara fue demolido en 1840. Su solar fue ocupado en los años siguientes por la Alameda y por el Teatro Cairasco.
28.102961, -15.416814