Apolo Délfico (Casa de Bartolomé Cairasco de Figueroa)

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1580

El poeta, músico y humanista Bartolomé Cairasco de Figueroa (Las Palmas de Gran Canaria, 1538-1610), organizó en torno a 1580 en el jardín-huerta de su propia casa de la antigua calle de San Francisco, muy cerca de la plaza y monumento que hoy llevan su nombre, una tertulia literaria; la primera surgida en las islas.
Este espacio fue el particular Parnaso de Cairasco, aquel lugar de la mitología griega donde moraban las musas y patria de los poetas. Aquella huerta se convirtió en la Academia del Jardín consagrada a Apolo Délfico, en evocación al mundo clásico, tan admirado por los renacentistas. En ella se reunió lo más selecto de la intelectualidad del Archipiélago del último tercio del siglo XVI. Allí se congregaron personalidades de la talla cultural de Silvestre de Balboa, Basilio de Peñalosa, Antonio de Viana, el ingeniero Leonardo Torriani, Juan de la Cuesta, Alonso de Espinosa, Abréu Galindo, Gonzalo Argote de Molina o Luis Pacheco de Narrváez.  
Imaginamos largas veladas en ese jardín, acompañados de buen tiempo, espléndida vegetación y largas conversaciones en donde cada contertulio con su pseudónimo, como era lo habitual (el de Cairasco era Ergasto), exponía sus argumentos, ideas y proyectos.
La magnífica casa fue heredada por su padre de un tío suyo, comerciante de azúcar, y más tarde por el mismo Bartolomé. La amplia residencia con jardín y huerta se encontraba localizada en el aquel entonces incipiente barrio de Triana, en el solar que a partir de 1664 ocuparía el convento de las monjas de Santa Clara.
Fue en esa antigua casa solariega donde el propio Cairasco, junto al capitán de las milicias de la ciudad, Antonio Lorenzo, negoció, en 1599, las condiciones para que la ciudad de Las Palmas, ocupada en ese momento por las fuerzas invasoras del corsario holandés Pieter Van der Does, pudiera ser respetada. Las conversaciones no llegaron a ningún acuerdo debido a las enormes exigencias impuestas por el invasor a la hora de pedir el rescate. Ante el fracaso negociador, los holandeses procedieron sin piedad al saqueo e incendio de Las Palmas. La casa de Cairasco, aquella donde tuvo lugar la primera tertulia literaria canaria, fue destruida, tal como aconteció con otras muchas del lugar.

28.103143, -15.416982