Plaza de la Constitución (el Obelisco)

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: 1955

En su conjunto la plaza, centro de un barrio que proyectado y en ocasiones sólo pergeñado, en planos o planes de urbanización como los de Echegarreta de 1883, Laureano Arroyo de 1898 o Fernando Navarro de 1911, tuvo que esperar casi hasta 1950 para adquirir la forma y personalidad que luce en la actualidad. Y es que, si Secundino Zuazo proyectó ya en 1943 la apertura del largo y amplio paseo de Tomás Morales, ya previsto con antelación, la plaza de este mismo nombre, compartido hoy con el de la Constitución, debió aguardar aún algunos años más, pues sería en 1955 cuando el Ayuntamiento decidió engalanar el cruce del paseo con las calles Pérez del Toro y Alfonso XIII con una amplia y ajardinada plaza, coronada en su rotonda central con un llamativo y enorme obelisco de piedra colorada de la isla, lo que hizo que muy pronto también se la conociera popularmente como la "plaza del obelisco".

Esta plaza, sus inmediaciones, las avenidas, calles y plazoletas contiguas, que fueron escenario en las últimas décadas del siglo XX de enormes concentraciones populares reivindicando libertades, derechos incuestionables de los ciudadanos, muy diversas necesidades de la isla y de sus gentes, es el lugar elegido para rememorar la vigencia del texto constitucional de 1978, para rendir homenaje a quienes lo dieron todo para que ella y el estado de derecho fueran una realidad viva y permanente, pues como predicaba desde su cabecera uno de los primeros periódicos canarios, El Atlante (1837), «Aquel pueblo es verdaderamente libre donde las leyes mandan y los hombres obedecen». No sería de extrañar que Tomás Morales, de haber estado vivo, se sintiera enormemente dichoso de haber cedido terreno de su plaza para que se rinda homenaje al texto que consagra libertades, algo por lo que lucha todo espíritu creativo.

28.112314, -15.423616