Cementerio de San Rafael y San Roque
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura religiosa · Año: 1810-1823
Hasta el año 1810 todos los enterramientos se hacían en Canarias, según normas seculares, en los templos y ermitas, excepto los miembros de órdenes religiosas que se sepultaban en sus propios conventos. En dicho año Santa Cruz se vio afectada por una terrible epidemia de fiebre amarilla que causó estragos. De una población de algo más de 7.000 habitantes, en el primer embate de la enfermedad, huyeron a otros puntos de la isla más de la mitad, quedando en el puerto poco más de 3.000 personas, de las que enfermaron más de 2.500 y murieron 1.332, a las que hay que añadir 290 fallecidas el año siguiente en la segunda acometida. Es decir, en un año y medio la enfermedad acabó con 1.622 vidas.
La falta de espacio para nuevos enterramientos por la saturación producida en iglesias y ermitas fue el origen de este cementerio civil. Se eligió para su ubicación un descampado situado entre la ermita de la Regla y la de San Sebastián, a las afueras de la población. Los trabajos fueron realizados por el maestro mampostero José María de Zerpa, concluyéndose tras grandes dificultades (las arcas municipales estaban exhaustas) en 1823. Desde entonces y durante un siglo fue el cementerio de Santa Cruz.
En su recinto se encuentran las tumbas de las más renombradas familias del Santa Cruz decimonónico. Durante el siglo XIX se efectuaron en este el campo santo diversos ensanches, hasta que se dejó de utilizar en 1916, con la entrada en servicio del nuevo cementerio de Santa Lastenia. A partir de aquí y durante muchos años el cementerio de San Rafael y San Roque estuvo en un estado de total abandono, aunque últimamente se han tomado medidas desde el Ayuntamiento para sacarlo del olvido, dado su indudable interés patrimonial.
28.462268, -16.254116