La Muralla
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura militar · Año: 1656
La bahía de Santa Cruz, tan extensa como irregular, no solo podía ser defendida de ataques y desembarcos exteriores por medio de castillos, fuertes y baterías. Hacía falta completar el sistema defensivo de la ciudad por medio de murallas, trincheras o paredones que corrieran a lo largo de la costa, cubriendo todo el litoral, desde la Caleta del Negro al sur, hasta Paso Alto al norte.
Las primeras murallas levantadas fueron simples lienzos de pared situados en los puntos más vulnerables de la costa, improvisados rápidamente para hacer frente a alguna amenaza, y luego arruinados por la intemperie casi con la misma rapidez. En el plano levantado por el ingeniero Torriani a finales del siglo XVI, se indica la presencia de una línea continua de murallas en la costa del barrio del Cabo.
En 1656, bajo la amenaza de un ataque de la flota inglesa, el capitán general Alonso Dávila y Guzmán ordenó levantar una verdadera muralla que recorriera todo el litoral. Los trabajos duraron años y consistieron en la elaboración de un paredón de 15 palmos de ancho con tres elementos característicos: un muro exterior hacia el mar de cinco palmos de anchura fabricado de cal y canto; otro muro que miraba hacia el interior de piedra seca con cuatro palmos de ancho; y entre los dos, un hueco de seis palmos relleno de tierra y cascotes.
En algunos tramos de la calle de La Marina que dan al mar, en los que no se ha fabricado edificación alguna, quedan restos de esta muralla que alcanza una altura considerable. Enfrente de la plaza del Arquitecto Marrero Regalado, donde hoy discurre la calle República de Honduras, también permanecen restos bastante bien conservados del paredón defensivo; de hecho esta zona fue conocida popularmente como "La Muralla".
28.474102, -16.247455