Templo Masónico (Logia Añaza)
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura civil · Año: 1904 · Autores: Manuel de Cámara
La influencia de la masonería en Canarias, y concretamente en Tenerife, durante el siglo XIX es indiscutible, como lo demuestra la activa presencia de logias, publicaciones y sociedades, especialmente en el último cuarto del siglo. En Santa Cruz muchos de los más conocidos miembros de la burguesía profesional y comercial pertenecían o eran simpatizantes de los principios que inspiraban estas asociaciones y se participaba en ellas con la misma naturalidad que se hacía en las sociedades literarias o de recreo de la época.
Como consecuencia de este fervor masónico se procedió a la construcción de este templo en 1904, por iniciativa de la Logia de Añaza, bajo los planos elaborados en 1900 por el arquitecto Manuel de Cámara.
La fachada, que no quedó revestida en su totalidad hasta 1921, es auténtico compendio de simbología masónica. Fue modificada a última hora sobre el proyecto de Cámara por el que era entonces arquitecto municipal Otilio Arroyo Herrera, quedando los elementos escultóricos y ornamentales a cargo del escultor Guzmán Compañ Zamorano, ambos tinerfeños y miembros de la misma Logia Añaza. En ella se combina la disposición clásica con la conformación de sus componentes, imitando formas egipcias. Así lo confirman las columnas de orden gigante con capiteles palmiformes y las esfinges que montan guardia ante la puerta, entre otros elementos.
El interior responde a la tipología de templo, donde el vestíbulo da paso a la sala de Tenidas, cuyo techo estaba originariamente decorado con frescos alegóricos relativos al día y la noche (eterna dicotomía masónica de la luz y la oscuridad, símbolos del bien y del mal), una sala de banquetes en el segundo piso y la subterránea Cámara de Reflexiones, realizada en una cueva artificial, lugar donde eran conducidos los nuevos miembros antes de proceder a la iniciación.
En 1936, suprimida y condenada la masonería por el régimen de Franco, el edificio fue incautado y cedido a la Falange, que lo abrió al público durante cierto tiempo previo pago de entrada. Posteriormente pasó a manos del Ejército y albergó la Óptica y el Depósito Militar de Farmacia. Hoy es propiedad del Ayuntamiento que inició en 2022 una completa rehabilitación del inmueble para convertirlo en un centro de interpretación y museo dedicado a la masonería.
28.468706, -16.252825