Atentado
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Literatura · Subcategoría: Fragmentos literarios · Año: 2015 · Autores: Mariano Gambín
El autor de la trilogía Ira Dei, Mariano Gambín, sitúa la acción de su novela Atentado en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, con una trama que gira en torno a un atentado contra los reyes de España en su visita para la inauguración del templo masónico como museo.
«Ariosto se encontraba en la puerta del edificio conocido en la ciudad como templo masónico, en la céntrica calle San Lucas. La imagen de una inmensa fachada neoclásica escondida en una vía estrecha y anodina, golpeaba al caminante despistado como un directo a la mandíbula.
Cuatro esfinges impertérritas de rostros deteriorados y tocado egipcio daban la bienvenida al asombrado visitante con lasitud indisimulada. Una decoración un tanto agresiva para el gusto de Ariosto; no era una invitación a entrar, precisamente. Tras subir unos escalones se hallaban dos gigantescas columnas con capiteles palmiformes adosadas a la fachada, en cuya coronación destacaba un frontón triangular con un ojo con rayos radiantes en su centro, representación del Ser Supremo, Gran Arquitecto del Universo, según la simbología masónica. Otro motivo decorativo llamativo, pensó, desde luego que no se confundiría con una iglesia.
La puerta principal, labrada en madera con motivos geométricos, se encontraba protegida en su extremo superior con hojas de palmera y un sol rutilante que desplegaba a ambos lados unas extensas alas de águila. De un águila Horus, por supuesto. Ariosto la observó una vez más, no había equívocos en cuanto al simbolismo de la entrada. Aquello era masón masón.
Ariosto se había interesado por la historia del inmueble. El proyecto fue realizado por el arquitecto Manuel de Cámara y Cruz en 1900 para su uso por parte de la logia denominada Añaza. Tardó más de veinte años en construirse, aunque al estar el interior acabado, sobre todo la Sala de Tenidas y la Cámara de Reflexiones excavada en el subsuelo, fue utilizado con anterioridad por los propietarios.
La Logia, tras unos titubeos iniciales, se colocó bajo los auspicios del renovado Grande Oriente Español con el número 270, aunque en 1923 una parte de sus miembros se escindió. La logia Añaza 270 continuó al frente del templo hasta la guerra civil de 1936, en que se cerró y el inmueble fue incautado por el gobierno militar, que no veía con buenos ojos a los masones. [...]
Ariosto se asomó al salón de Tenidas, donde los masones tenían sus reuniones en grupo cien años atrás. El espectáculo que se abría ante él lo dejó sin habla. Un amplio salón con un techo de casi diez metros de altura se hallaba reconstruido de modo impecable. Dos columnas de basalto oscuro sobre unas bases cuadradas de madera negra vigilaban la entrada al salón. A ambos lados se desplegaban varias filas de butacas enfrentadas entre sí a lo largo de la sala. Al fondo, subiendo unos escalones, se encontraba un majestuoso espacio elevado que recordaba en cierta manera a un altar cristiano, revestido con simbología masónica. Tapices y pendones completaban el atrezzo. [...]»
28.468811, -16.252829