Plaza de España
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: 1947 y 2008 · Autores: Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo, Jacques Herzog, Pierre de Meuron
El espacio que ocupa este recinto se consolida como uno de los lugares más significativos de Santa Cruz de Tenerife. A lo largo de su historia esta zona urbana ha ido cambiando su función a medida de las necesidades ciudadanas. Inmediatamente después de finalizada la conquista se decidió construir en estos lares una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de la Consolación, en lo que por aquel entonces era una amplia plataforma basáltica que se adentraba en el mar. En 1576 se desmontó dicha ermita para dar paso a una construcción defensiva de fábrica cuadrada con terraplén abovedado y cuatro baluartes en las esquinas, que se finalizó en 1578. Este fue el castillo de San Cristóbal, una de las obras militares de mayor envergadura que se realizaron en el Archipiélago y que fue defensa principal de la ciudad durante siglos, participando en todos los eventos bélicos que se fueron sucediendo en Santa Cruz a lo largo de su historia. Este viejo castillo, insignia de la ciudad, fue derribado en 1929, con el objeto de conseguir una entrada mucho más amplia a la ciudad desde el puerto. A partir de ahí, con el solar resultante se abrieron renovadoras posibilidades urbanas.
Fue a principios de 1944, tras finalizar la guerra civil, cuando el Mando Económico de Canarias convocó un concurso nacional para ubicar en este lugar "... un monumento en memoria de los hijos de Santa Cruz de Tenerife..." que murieron en el conflicto fratricida que había asolado a España. La obra fue adjudicada al proyecto propuesto por el arquitecto Tomás Machado Méndez-Fernández de Lugo, el cual propuso una gran plaza circular en cuyo centro se ubicaría el Monumento a los Caídos. Dicho monumento se configuró por medio de una cruz de 25 metros de altura, emblema que aglutinaba dos elementos fundamentales de aquel momento: el nombre de la ciudad y la insignia de la denominada por el bando vencedor de la guerra "Cruzada Nacional". A la enorme cruz se accedía desde una plataforma con escalinata. A pesar de que la idea básica fue del arquitecto Machado, en todo el conjunto arquitectónico y escultórico participaron diferentes artistas. El grupo escultórico formado por una matrona y una imagen masculina que representan a "La Patria" y a "El Caído", además de los relieves laterales que muestran a unos naturales portando productos del mar y de la tierra y a soldados de los tres ejércitos (tierra, mar y aire), son creación del escultor Enrique Cejas Zaldívar; así como las dos imponentes figuras masculinas de bronce en actitud de guardia que se apoyan en espadas-cruces y miran al suelo, cubiertos exclusivamente por una malla en sus cabezas. Otro escultor, Alonso Reyes Barroso, modeló el cuerpo central de la base de la torre ocupada por una fuente en la que una nave transporta una figura femenina (alegoría de la Victoria). Una puerta en la fachada posterior conduce bien a la cripta en la que se hallan unas pinturas que reproducen un pantocrátor del artista Antonio Torres, o bien a la escalera que lleva a lo alto de la torre donde se encuentra un mirador.
Los trabajos de todo este conjunto se iniciaron en marzo de 1945, inaugurándose con gran boato el 19 de febrero de 1947, aunque la obra no dio por finalizada hasta 1950. Fue la construcción de mayor envergadura emprendida por el Mando Económico de Canarias, quedando claro el mensaje ideológico adecuado a la estética desplegada en esos años por el régimen emanado de la guerra civil.
La plaza fue remodelada en 2008 según diseño de los arquitectos suizos Herzog y De Meuron, ganadores del concurso convocado por la Autoridad Portuaria para la realización del proyecto Muelle de Enlace de la ciudad, integrando una actuación que buscaba el acceso al mar gracias a un espacio continuo. El Monumento a los Caídos se mantuvo, no así la plaza circular. Con un nuevo pavimento asfáltico, al recinto se le dotó de un enorme lago central de agua marina que se puede llenar o vaciar dependiendo de las necesidades de uso. En el centro del gran estanque se instaló un espectacular géiser. Rodeando a este lago se encuentran tres pabellones cubiertos por vegetación según el modelo patentado por Patrick Blanc. Se contó además con un conjunto de luminarias de diseño exclusivo para la obra, consistente en piezas en forma de gota de tres tamaños, sujetas por cables situados entre varios postes. El proyecto, además de restaurar en profundidad el monumento existente, ha creado una galería subterránea que permite visitar las ruinas de la base del antiguo castillo de San Cristóbal, encontradas durante las obras.
28.466719, -16.247103