Castillo de San Cristóbal

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1575 · Autores: Francés de Ávila

El castillo de San Cristóbal fue el principal baluarte defensivo con el que contó la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. A lo largo de sus más de tres siglos de existencia, esta fortaleza participó de forma eficaz en la defensa contra los diversos ataques que sufrió la ciudad a lo largo de su historia, destacando de manera especial los efectuados por las flotas inglesas mandadas por Blake en 1657, Jennings en 1706 y Nelson en 1797. Por todo ello, tuvo una importancia histórica de primer orden.  
El año 1575 es la fecha del nacimiento de esta importante construcción militar. Por cédula de 25 de julio el rey Felipe II ordenaba la edificación de una fortaleza conforme a los planos redactados por el capitán general de artillería Francés de Álava, teniendo en cuenta los trabajos previos realizados en el lugar de su asentamiento por el ingeniero militar Juan Alonso Rubián. Su localización se situó en el flanco norte de la caleta de Blas Díaz, sobre una punta o saliente de basalto que se adentraba en el mar. En aquellos años este lugar estaba ocupado por la ermita de La Consolación, que tuvo que ser trasladada para dar paso al nuevo castillo a construir. Esta ubicación se consideraba apropiada para la defensa de la toda la bahía, ya que disponía de un amplio campo de acción hacia el norte, principal sector por el que se acercaban las embarcaciones a Santa Cruz.
El castillo se levantó por medio de una fábrica cuadrada de 110 pies de lado, incluido el grueso de las murallas, con terraplén abovedado y cuatro baluartes en forma de puntas de diamante en sus cuatro vértices. Se fabricó de sólida sillería en su base y en mampostería a partir de media altura. En el interior, al que se accedía por el lado opuesto al mar, se encontraba un patio que distribuía los aposentos del alcaide, de la guarnición, los depósitos y el aljibe. La dirección e inspección de los trabajos se encomendaron al gobernador de la isla, Juan Álvarez de Fonseca. Fue artillado por primera vez el 21 de enero de 1577, dándose por finalizadas todas las obras del conjunto el 30 de noviembre de 1578. Recibió el nombre de San Cristóbal, patrono de la ciudad más importante de la isla en ese momento: La Laguna.
A lo largo de los años su estructura sufrió numerosas reformas y adecuaciones. En 1639 se le añadió un oratorio; más tarde, una pequeña cárcel o calabozo y una espadaña con campana para avisos a la población. En 1724 el comandante general marqués de Valhermoso mandó fabricar al lado oeste del cuadrado una estructura triangular aneja, que dio al castillo su aspecto definitivo.
A comienzo del siglo XX, con la disminución de las amenazas exteriores, la implantación de nuevas técnicas militares y el haber quedado el castillo en plena zona de conexión entre el puerto y la ciudad, se vio clara su obsolescencia, configurándose ahora como un enorme estorbo para los nuevos planes urbanísticos proyectados para la zona. En 1926, el alcalde García Sanabria consiguió del Estado la cesión del castillo por medio de permutas, por las que el ayuntamiento cedía a los militares varios solares en los alrededores de la Capitanía General. La demolición del castillo de San Cristóbal se produjo en 1928. Dos magníficos laureles que se encontraban en su patio interior fueron trasplantados en el Parque Municipal. El solar que dejó esta importante edificación militar estuvo durante varios años desierto hasta la construcción en su lugar de la Plaza de España.
En la última remodelación de la Plaza de España, efectuada a comienzos del siglo XXI con el objeto de unir de nuevo la ciudad con el mar, se pusieron al descubierto los cimientos de una pequeña parte del antiguo castillo, ruinas que en la actualidad se pueden visitar y en las que podemos observar la plataforma base sobre la que estuvo emplazado. Es lo único que nos queda de este edificio que tan importante fue para Santa Cruz.

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