Calle Villalba Hervás

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: S. XVII

Esta importante calle del centro de Santa Cruz fue conocida hasta finales del siglo XIX como calle del Tigre. Esbozada ya desde el último cuarto del siglo XVII a la vera de la ermita de la Soledad, durante las dos siguientes centurias sería cuando a lo largo de su desarrollo, desde la calle de La Marina hasta la del Norte (hoy Valentín Sanz), fueron surgiendo edificaciones de tipología tradicional canaria, hoy desaparecidas, que alojaron a lo más granado de la incipiente burguesía comercial santacrucera. 
Fue el 18 de diciembre de 1899 cuando el ayuntamiento capitalino acordó variar el nombre de la calle del Tigre por el de Villalba Hervás, en honor a una de las personalidades políticas más importantes de la segunda mitad del siglo XIX en Canarias.
 Miguel Villalba Hervás (La Orotava, 1837 – Madrid, 1899), abogado, político y escritor, tal vez sea la figura más destacada del republicanismo decimonónico tinerfeño y una de las máximas del español. Intelectual, de firme convicciones, fue fundador del partido republicano tinerfeño en el que se integraron en 1869 la mayor parte de los miembros del partido demócrata. Llegó a  ocupar importantes cargos: diputado provincial en 1872 y al año siguiente, gobernador civil de Canarias. Fue también diputado a Cortes en 1881 y 1886, ya en plena Restauración borbónica. 
Durante toda su vida demostró un inquebrantable talante democrático. Abogó por el sufragio universal, reivindicando el voto para la mujer; fue partidario de elecciones libres, sin influencia de poderes reguladores de la voluntad popular; defendió la libertad en el amplio sentido de la palabra (prensa, culto, reunión, asociación, etc.); y se preocupó e interesó por la instrucción y educación como instrumento de avance social. 
A lo largo de su carrera siempre defendió los intereses de Tenerife en ardua pugna con Fernando León y Castillo, defensor de los de Las Palmas de Gran Canaria en Madrid. Ambos fueron actores principales del llamado "pleito insular". El tinerfeño siempre se opuso firmemente al enorme poder que tenía en aquella época el caciquismo, del que pensaba que era una auténtica rémora para el avance del país.
Perteneció a la masonería (en 1873 se inició en la logia tinerfeña Teide núm. 53, fundada tres años antes) y fue un declarado anticlerical, ya que se oponía a una Iglesia que, según él, se había convertido en una "teocracia exclusivista e intolerante", por lo que la consideraba un serio obstáculo para el avance de España; aunque él mismo admiró a algunos clérigos liberales como el gomero Ruiz de Padrón, a quien dedicó uno de sus estudios históricos. 
Villalba Hervás también destacó como escritor. Entre sus publicaciones podemos citar: Una página de la historia política de Canarias, Recuerdos de cinco lustros, y De Alcolea a Sagunto. Su combativa pluma lo llevó a ser director y redactor de periódicos como El Progreso de Canarias o La Justicia de Madrid. 
Ante su figura, no es de extrañar que Santa Cruz, al poco tiempo de su muerte, pusiera su nombre a esta importante calle; vía que fue totalmente transformada durante la segunda mitad del siglo XX, al igual que casi todo el centro de la ciudad. Atrás quedó entonces su extraña unión con la calle de La Marina y La Alameda, donde una escalinata daba salida a las aceras; y es que la antigua calle del Tigre quedaba a un nivel inferior al encontrarse, justo en ese tramo, en el lugar donde el barranco de San Francisco busca el nivel del mar para su desagüe. 

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