Atalaya de Ofra
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1590
El estar sobreaviso ante una posible amenaza exterior fue la razón del establecimiento de una serie de vigías o atalayas en puntos estratégicos, generalmente situados en altura, de la geografía insular. La misión de estos puestos de observación y vigilancia consistía en, una vez divisado el factor de riego (flotas enemigas, piratas...), avisar sin dilación por medio de un sistema de señales ópticas al fuerte principal de San Cristóbal de Santa Cruz, castillo que funcionó durante siglos como verdadero cuartel general de la isla.
Uno de estos importantes puestos de guardia y vigilancia que miraban al mar sin descanso estuvo emplazado en lo alto de la montaña de Ofra, hoy punto limítrofe entre los municipios de Santa Cruz y La Laguna, a unos casi 400 metros de altura sobre el nivel del mar y desde donde se divisaba un amplio sector del horizonte.
La instalación de la atalaya de Ofra se llevó a cabo en 1590 por iniciativa del Cabildo a propósito del riesgo que en ese momento sufría la isla de un ataque exterior por parte de las flotas inglesas u holandesas, principales oponentes de la monarquía hispánica liderada en aquellos momentos por el rey Felipe II.
Posiblemente el puesto del atalayero fuera una modesta construcción de mampostería que contaría en sus inmediaciones con una superficie destinada al encendido de fogatas de aviso. Sospechamos que también se llegara a contar con algún mástil donde izar las banderas correspondientes que, bajo un código establecido, mantenía comunicación con el puesto principal de Santa Cruz.
Tenemos noticias de que esta atalaya de Ofra estuvo funcionando de manera esporádica hasta finales del siglo XVII, cuando el Cabildo la suprime en 1691; aunque posiblemente fuera utilizada en períodos posteriores de coyunturas bélicas o de gran actividad pirática en las costas del Archipiélago.
28.46013, -16.28989