Cuartel de caballería y cuadras
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1898?
Muy poco sabemos sobre este desaparecido cuartel destinado al arma de caballería que estuvo ubicado en el barrio de Buenavista, al borde de la carretera que subía a La Laguna. Tal vez las ruinas que todavía hoy podemos contemplar muy cerca de la trasera donde una vez estuvo el Cine Tenerife y que luego pasó a ser el Cinematógrafo Yaiza Borges, sean parte del complejo cuartelero; posiblemente fueran las caballerizas.
La primera noticia sobre un cuartel dedicado a la caballería en Santa Cruz la encontramos a comienzos del siglo XVIII. En 1715 el comandante general marqués de Valhermoso mandó a construir unas instalaciones destinadas a tropa montada muy cerca del castillo de San Cristóbal, en el solar que luego ocuparía la Aduana. Este regimiento de caballería subsistió a duras penas a lo largo de todo el siglo. En el XIX, por real orden de 16 de febrero de 1877, se creó una sección montada dentro de la Compañía de Guardias Provinciales de Canarias, cuya función estaba destinada a la conservación del orden público y la protección de personas y bienes.
Tal vez el cuartel hoy desaparecido del barrio de Buenavista fuera levantado a consecuencia del rearme experimentado tras la pérdida de las colonias españolas en 1898, cuando las islas Canarias quedaron expuestas ante una posible amenaza. Sabemos con certeza que el edificio ya estaba levantado en 1904, ya que nos consta que en él se alojaba un escuadrón con 120 caballos. También conocemos que este grupo de cazadores fue disuelto en 1926. Diez años más tarde el edificio, tras el estallido de la Guerra Civil, sirvió como centro de internamiento de presos políticos antes de que se habilitara el campo de concentración de Fyffes.
Poco más sabemos de estas instalaciones. Parece ser que una vez abandonado su uso militar, el cuartel desapareció y la parte trasera fue destinada durante un tiempo a carpintería hasta su abandono definitivo.
Hoy lo que queda no son más que unas ruinas que nos dan idea de lo que pudo ser el recinto con sus portalones, gruesos muros y lo que se supone que fue el lugar de acción para la práctica de los caballos.
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