Convento franciscano de San Pedro Alcántara
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1678
La orden de frailes franciscanos fundó este convento en 1678 bajo la advocación de San Pedro Alcántara, casi sesenta años después de que los dominicos fundaran el suyo en la población. Del conjunto del convento franciscano queda hoy en pie la magnífica iglesia de San Francisco y la esbelta torre de lo que fue su campanario, insertada en medio de la fachada del edificio que ahora ocupa el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, inmueble que vino a ocupar las antiguas dependencias del convento.
Los franciscanos se instalaron en un primer momento en la ermita de Nuestra Señora de La Soledad, fundada en 1671 y situada en lo que por aquel entonces eran los arrabales de la población, al borde del barranquillo de Guaite. La solicitud para la fundación del convento se planteó a principios de 1677. Los edificios fueron levantándose poco a poco y con gran dificultad. La capilla mayor de la iglesia no quedó terminada hasta 1721, concluyéndose el templo de San Francisco tal como hoy lo conocemos en 1777.
En cuanto a las dependencias del convento, hoy desaparecido, resultaba ser un edificio bastante espacioso contiguo a la iglesia. En el exterior presentaba una extensa fachada de la que hoy solo nos queda la magnífica torre que se comenzó a construir en 1769 y cuya cúpula cubierta de azulejos se finalizó en 1777. Hay que lamentar que con el paso del tiempo se haya perdido la original balconada corrida de madera a la altura del campanario.
El interior del edificio contaba con un hermoso claustro, un recoleto patio y una enorme huerta trasera ubicada donde hoy se levanta la plaza del Príncipe. Dentro del recinto conventual, además de las dependencias para los frailes, existieron salas destinadas para el estudio de las Sagradas Escrituras, una pequeña escuela y una biblioteca.
El convento franciscano de San Pedro Alcántara llegó a contar en la segunda mitad del siglo XVIII con cerca de 25 moradores, de los cuales 16 eran sacerdotes. Pero poco a poco su importancia fue menguando y con el paso del tiempo llegó a un lento declive.
En 1835 el convento cerró definitivamente y dos años más tarde, por medio de las medidas desamortizadoras, pasó a ser propiedad del Ayuntamiento. Se mantuvo la iglesia como templo religioso; la huerta se destinó para un futuro jardín que luego llegaría ser la plaza del Príncipe; y las dependencias monásticas se destinaron a muy diversos usos debido a su gran superficie. Allí se instaló el Ayuntamiento, la escuela municipal de primeras letras, la de Dibujo y Náutica, la Diputación Provincial, juzgados de primera instancia e incluso, en algún momento, varias dependencias funcionaron como cárcel.
En la segunda década del siglo XX, con el Ayuntamiento ya en su nueva sede y con el estado del antiguo convento, tras innumerables reformas y apaños, en un estado bastante lamentable, se decidió derribar el histórico edificio para dar paso a otro que albergara servicios tan dispares como la Audiencia, el museo, la biblioteca, los bomberos y la casa de Socorro.
Hoy el nuevo inmueble acoge en su fachada a la plaza de San Francisco el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y, por su parte trasera, el Museo Municipal de Bellas Artes.
28.468238, -16.249211